(YOLANDA MORALES. EL ECONOMISTA)
La posición fiscal de México, que solía ser una fortaleza, está entrando en un periodo de crecimiento débil con un alto déficit que está reduciendo su margen de maniobra, advirtió el analista soberano para América Latina, Todd Martínez.
“La buena noticia es que el año pasado hubo una consolidación fiscal inicial bastante decente, pero creo que la mala noticia es que no está del todo claro como podrán mantener la consolidación en el tiempo”, señaló.
Al participar en la conferencia anual Credit Outlook 2026, Latin America Sovereigns, que este año se hizo en forma remota, reconoció que la estrategia que utilizó el país, al colocar deuda en bonos verdes es positiva pues cobran tasas más bajas y reducen la factura de los intereses.
Pero enfatizó que la reducción de la producción petrolera está lastrando los ingresos públicos. Agregó que por el lado del gasto público, hoy opera con mayor presión debido al aumento de algunos beneficios sociales y el aviso que dio el gobierno con el presupuesto de este año, de que quiere aumentar el gasto de capital en lugar de seguir reduciéndolo.
“Así que supongo que ese es quizá el punto de presión para México: la relación deuda–PIB, como resultado de esto, se encuentra en una trayectoria ascendente aunque moderada y aún debajo del promedio”.
Esto significa que no es un riesgo inminente para la calificación, pero sí un punto de presión para su margen de maniobra, señaló.
“No esperamos que la economía de México supere la historia de bajo crecimiento que lo ha caracterizado durante tanto tiempo. El T-MEC podría entrar en un modo zombie, incluso si se mantiene intacto, lo que significaría que sobrevive el acuerdo, pero debe renovarse cada año”, señaló.
La observación es relevante, si recordamos que es en esta agencia de calificación, donde las emisiones soberanas de México tienen la nota más baja, que es un nivel arriba del grado de inversión, “BBB-” con perspectiva Estable.
Menos preocupante, pero no será más favorable
De acuerdo con Martínez, en la calificadora Fitch se encuentran menos preocupados por la economía mexicana que el año pasado, pero no esperan un escenario más favorable para el 2026.
De acuerdo con el analista en Fitch, la economía mexicana registró un avance de 0.4 a 0.5% en todo el año 2025.
“Venimos de un desempeño mejor de lo esperado en el punto más álgido de incertidumbre en abril pasado, pues no ha sido un año recesivo”.
Este viernes, el Inegi divulgará su estimación oportuna del PIB de todo el 2025 y el 23 de febrero informará el dato final.
Martínez destacó que el año pasado, las exportaciones alcanzaron un crecimiento de 8% lo que se convirtió en “un logro importante en el contexto de tanta incertidumbre comercial”.
Sostuvo que las fortalezas de México siguen intactas. Se refirió a la solidez de las finanzas externas y del mercado local.
Nearshoring desalentado por reformas del 2025
El escenario de la agencia calificadora para este año incorpora cautela por la aplicación de medidas arancelarias discrecionales que puede aplicar Estados Unidos.
“No confiamos demasiado en un escenario del T-MEC que genere un potencial de nearshoring realmente positivo para México”, señaló.
Incluso si ocurriera y México se convierte en un punto atractivo para la relocalización de empresas con miras a exportar hacia Estados Unidos, “hay muchas reformas internas en curso en México con el potencial para moderar el potencial del nearshoring, como la reforma judicial”.
El analista soberano de la agencia comentó que “la reforma electoral que están por ingresar a discusión y reformas económicas como la reducción de la jornada laboral podrían complicar la capacidad de México para aprovechar el nearshoring”.
Acerca de lo que llamó “la estrategia insignia del gobierno”, el llamado Plan México, dijo que sí les gusta en la firma porque reconocen la necesidad de inversión privada, dado que el estado no cuenta con los recursos para un modelo de desarrollo estatal”.
Pero dijo que hay que esperar aún para ver que tanto interés atraerá del sector privado, lo que se vería en las subastas, licitaciones e inversiones mixtas que se están realizando en los sectores de hidrocarburos y electricidad”.


