Repartidoras en México: Precariedad laboral sobre ruedas

(JENNIFER OLVERA. IMER NOTICIAS)

Hace ocho meses, Evelyn comenzó a trabajar como repartidora por aplicación. Necesitaba dinero para pagar el préstamo que pidió para abrir un negocio de malteadas y jugos que no prosperó.

Tiene 56 años. Llevaba meses buscando empleo, pero la rechazaban y discriminaban por su edad. Al igual que muchas repartidoras, es madre soltera y cabeza de familia, y contó que el dinero que aporta el papá de sus hijos no cubre todos los gastos. Además, tenía problemas de salud y se sentía “encerrada”:

“Empecé con muchas dolencias en mi cuerpo. Yo tenía que sacar todo esto. Ya me dolían las manos, todo se me entumía y no hacía más que labores en la casa. Preocupaciones, me deprimía. Y llegó al grado de: ‘¿qué está pasando conmigo?’. La mayoría de mujeres es por eso, la necesidad de trabajar”.

Su hijo, de 20 años, la convenció de trabajar juntos como repartidores y empezaron a hacer entregas en bicicleta en el Estado de México. Pocas semanas después, se trasladaron a la capital del país para hacer entregas porque no tenían muchos pedidos en su zona.

Sin embargo, invertía dos horas diarias en el transporte público y 420 pesos en pasajes a la semana. Eso, sumado a las comidas y otros gastos rutinarios, no le favorecía.

Dejó de ser repartidora algunos meses por esa razón y, además, porque percibía su entorno como inseguro. Otros repartidores, relató, consumían sustancias en la base donde esperaba pedidos.

Ahora usa una moto que compró recientemente y volvió a ser repartidora en el Estado de México, donde vive con sus dos hijos. Gana 300 pesos al día, aproximadamente.

Por el contrario, en días con muchas entregas, como fines de semana y quincenas, puede ganar hasta mil 500 pesos.

Brecha salarial en plataformas de repartidores

Según datos del Servicio de Administración Tributaria (SAT), solo el 41% de conductores y repartidores por aplicación tienen ingresos equivalentes o superiores a un salario mínimo mensual.

En 2022, la organización Oxfam México y el Instituto de Estudios sobre Desigualdad (INDESIG) aplicaron una encuesta a más de mil repartidoras de plataformas en la Ciudad de México.

Incluyeron los hallazgos en el reporte “Este futuro no aplica”, el cual reveló que las repartidoras enfrentan la precariedad laboral que caracteriza al sector.

Además, ganan menos dinero que los repartidores por las mismas horas trabajadas y suelen llevar con ellas a sus hijos e hijas mientras trabajan porque no tienen acceso a servicios públicos de cuidados.

Según el reporte, ellas ganan 425 pesos menos que el promedio general, lo que representa una brecha salarial de 18%.

Inseguridad laboral

Rosario Aparicio López, doctora en Demografía e investigadora de El Colegio de México (Colmex), mencionó que el trabajo de reparto aumenta los riesgos no sólo de accidentes de tráfico, sino también, de algún tipo de violencia.

La investigadora formó parte del estudio El trabajo del futuro con derechos laborales. Diagnóstico y estrategia de política pública para el reconocimiento de derechos laborales de personas trabajadoras por plataformas digitales, en el que entrevistó a más de mil repartidoras de todas las aplicaciones digitales de la Zona Metropolitana.

El documento apuntó que la proporción de mujeres con personas dependientes a su cargo que trabajan como repartidoras es 8% más alta que la de los hombres en una condición similar:

“Hay una gran desigualdad de género porque las mujeres, además de realizar esta actividad, tienen que dedicar tiempo a su familia. Esto, principalmente, les afecta en los ingresos.

Ellas ganan menos exponiéndose a riesgos en espacios públicos y a la violencia de género. Se tienen que desconectar o tienen que estar al pendiente de su familia y esto se ve en los ingresos que ganan. Muy pocos hombres cuidan.

Esa es la primera diferencia: tienen que compatibilizar el tiempo de trabajo con el trabajo no remunerado”.

De la plataforma al hogar: el trabajo de las repartidoras

Añade que entre repartidoras también existen diferencias. Por ejemplo, quienes tienen dependientes económicos tienen que desconectarse para cuidar a sus hijos u otro familiar y perciben un salario menor que aquellas que se dedican únicamente a ser repartidoras o de quienes estudian y trabajan en ese sector:

“Hay diferencias entre las chicas que no tienen a su cargo el trabajo no remunerado, el de cuidados, hacer limpieza en la casa, dejar la comida lista. Hay diferencia de ingresos y tiempo que le dedican al reparto.

Las mujeres que tienen a su cargo dependientes económicos son las más precarizadas, las que ganan menos, las que tienen menos niveles de escolaridad. Descubrimos que las que tienen dependientes económicos tienen más edad que las que no los tienen.

Hay muchas desigualdades cruzadas. También hacían entregas a pie. Imagina todos los riesgos: hace mucho calor, estar expuestas a un accidente, robo, agresión sexual. Estas mujeres son las más precarias y el dinero que ganan tienen que llevarlo a su hogar”.

Evelyn tiene una doble jornada laboral. Desde las 10 de la mañana y hasta las nueve de la noche se dedica a repartir comida y, cuando llega a casa, continúa sus labores domésticas:

“Hay veces que me da tiempo; hay veces que no. Gracias a Dios, ya tengo hijos grandes. Mi hijo trabaja y él llega en la tarde, mi hija también, y me apoyan”.

El reporte de la Oxfam también mostró que el principal motivo de las mujeres para trabajar como repartidoras de aplicación es la flexibilidad de los horarios.

El estudio en el que participó Aparicio López coincide en que uno de los factores que incentiva a las mujeres a ser repartidoras es esa flexibilidad y, agregó que, en comparación con los hombres, también influye la mayor edad de entrada de ellas y su estado marital.

Las mujeres, precisó, entran a estos empleos más tarde que los hombres, cuando ya viven o han vivido en pareja y, en muchos casos, cuando resuelven la crianza de sus hijas e hijos.

Ingresan a repartir bajo mayor presión que ellos y declaran que son madres solas en hogares monoparentales, de quienes dependen hijos menores o personas adultas mayores o con alguna discapacidad.

A veces, Evelyn entra a trabajar más tarde o se desconecta de la aplicación para ir a su casa a preparar comida. Afirmó que la reforma para regular el trabajo de conductores y repartidores podría impactar en su autonomía:

“Ese privilegio de que llegabas a la hora que querías y salías a la hora que querías. Si trabajabas o si no trabajabas. Así no. Ya no estoy de acuerdo ahí”.

Podría interesarte: Libres y valientes: Las jóvenes que están dejando huella en ciencias

¿Por qué les afectaría la reforma Ley Federal del Trabajo?

El 5 de noviembre pasado, voceras de la colectiva Conductoras y Repartidoras Unidas por México (CRUM) expresaron en una conferencia de prensa su preocupación por la reforma a la Ley Federal del Trabajo para regular el empleo en plataformas digitales.

Señalaron que su trabajo como conductoras y repartidoras representa una oportunidad para generar ingresos al mismo tiempo que se hacen cargo de sus hogares, familias y otros proyectos de vida.

Asimismo, presentaron una carta dirigida a la presidenta Claudia Sheinbaum en la que solicitaron apertura y diálogo para que la reforma de trabajo por aplicación incluyera sus voces y necesidades, y que fuera elaborada con perspectiva de género.

Consideraron que podría afectarles “de forma muy dura, dados los efectos que la subordinación empresa-trabajadora, los menores ingresos por mayor cobro de impuestos, los estrictos procesos de selección y menos puestos disponibles, tendrían para las ya fuertes vulnerabilidades que atraviesan las mujeres en este país”.

Destacaron que valoran la flexibilidad que les da el trabajo, ya que, pueden organizar su tiempo y dedicarse a labores domésticas. Y, sostuvieron que una reforma que no contemple estas realidades podría afectarlas aún más.

Les preocupa que las modificaciones limiten su disponibilidad de horario al determinar una jornada, así como la restricción de la cantidad de horas trabajadas que impactará en sus ingresos.

Leslie Díaz, repartidora por aplicación y vocera de la colectiva, dijo que sus ganancias disminuirán por la nueva reforma y que limitará el tiempo con sus hijos:

“Esta nueva reforma me afectaría porque soy madre soltera, de tres hijos. Creo que muchas repartidoras somos mamás solteras y tenemos esa libertad de decir: ‘vamos y vemos a nuestros hijos’, y tenemos ese tiempo de estar con ellos, de seguirlos educando, de seguir al pendiente de ellos y darles una buena formación.

Sin embargo, esta situación me afectaría en que ya no podría ver a mis hijos. Me limitaría mucho el tiempo que hoy en día tengo con ellos”.

En tanto, la repartidora y vocera Ivonne Fuentes, pidió a la presidenta Claudia Sheinbaum que no cambien su actual forma de trabajo porque podría eliminar su única fuente de ingresos:

“No podemos trabajar bajo una subordinación y por eso le pedimos: ‘no nos cambie nuestra forma de trabajar. No nos quite lo que para muchas es nuestra única fuente de ingresos.

Le agradecemos su preocupación por querernos dar una seguridad social, pero también le pedimos de favor que se nos siga respetando nuestra libertad laboral y nuestra libertad económica”.

Repartidoras seguras: medidas de trabajo

Uno de los principales riesgos para las repartidoras es el acoso, que incrementa por realizar su trabajo en los espacios públicos. Evelyn expresó que, regularmente, los vendedores y clientes son agresivos con ella y que con este trabajo se arriesga a estar sola en la calle.

Como otras mujeres, tomó medidas de seguridad, como rechazar envíos a zonas que considera peligrosas y muy solitarias.

El 15% de las repartidoras, según el reporte de Oxfam, reportó haber sufrido acoso por parte del personal de negocios y restaurantes en donde recogían los pedidos y el 11% por parte de clientes.

Frente a esta problemática, las repartidoras en México se organizaron y abrieron grupos de Whatsapp para compartir sus ubicaciones en tiempo real y cuidarse entre ellas.

La investigadora Rosario Aparicio López dijo que las repartidoras entrevistadas no reportaban cuando sufrían acoso por miedo a ser bloqueadas de las plataformas por días, semanas o de manera definitiva.

En ese sentido, concluyó que, si bien la reforma representa un avance en el reconocimiento del trabajo de plataforma en México, es necesaria más atención a las exigencias de las mujeres:

“Necesitamos que se reconozca que hay una relación laboral entre plataformas y personas repartidoras y conductoras. Sin embargo, necesitamos que esa ley tenga perspectiva de género por todas estas diferencias y demandas de las mujeres.

Esta reforma me parece un gran avance, pero, ¿en dónde dice algo sobre violencia de género? Ya está aprobada la reforma, pero vamos a pasar a la implementación. Puede ser un paso muy corto o abismal”.

El gobierno y la reforma laboral

La reforma laboral que impulsó Sheinbaum —que regulará a las y los 658 mil conductores y repartidores que trabajan bajo ese esquema a nivel nacional— entrará en vigor en junio de 2025.

El gobierno federal aseguró que dialogó con trabajadores del sector para conocer sus necesidades en torno a la reforma. Sin embargo, ellos denunciaron que no hubo modificaciones tras dicho diálogo.

La colectiva “Conductoras y Repartidoras Unidas por México” solicitó un encuentro con la presidenta del país en noviembre pasado que, hasta el momento, no ha ocurrido.

El 28 de enero pasado, repartidores y conductores de varios estados del país se reunieron en la capital para llevar a cabo el Primer Congreso de Conductores y Repartidores Unidos de México.

A lo largo de siete horas y en compañía de diputados locales, expusieron sus inquietudes en torno a la implementación de la reforma laboral.

Conductoras y repartidoras, como Flor Hernández de la asociación Conductores del Estado de Jalisco, manifestaron preocupaciones similares a las de otras trabajadoras, especialmente la pérdida de su autonomía. Asimismo, destacaron que viven realidades muy diversas.

En representación de sus compañeras, argumentaron que aprobaron la reforma sin ser clara en varios rubros.

Ana Medina, de Ladies Drivers, se pronunció por la seguridad de las y los trabajadores por aplicación, uno de los grandes pendientes para ellas y ellos.

En este primer congreso, las repartidoras y conductoras propusieron la creación de más espacios de diálogo para lograr políticas públicas accesibles para ellas y, afirmaron que seguirán levantando la voz por un entorno laboral más justo.