A unos días para la COP28: Cómo pasamos de la retórica a la acción

(CHRISTIAN BRUCH. EL FINANCIERO)

Estamos en el octavo mes de 2023, y casi todos los meses de este año han estado entre los cinco más cálidos registrados. Al tiempo que continuamos siendo testigos de los efectos del cambio climático intensificado, estamos en la etapa del “ahora o nunca”, porque la realidad es que el mundo no está progresando como se desea.

En 2022, las emisiones globales alcanzaron un récord de 36.8 mil millones de toneladas de CO2. Y aunque se espera que la demanda energética global aumente aproximadamente un 25 por ciento para 2030, aún nos enfrentamos al hecho desalentador de que alrededor de 775 millones de personas carecen de acceso a los medios básicos de electricidad.

Con la implementación del Acuerdo Climático de París en 2015 y su objetivo a largo plazo de mantener el aumento de la temperatura global promedio muy por debajo de 2 °C (3.6 °F), no hay duda de lo que tenemos que trabajar.

Solo a través de medidas concretas y ejecutables lograremos impulsar el cambio deseado. En palabras del secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, “los líderes deben liderar, no esperar a que otros actúen primero”.

Permíteme resaltar cuatro puntos. Una transición energética exitosa requerirá:

1. Una gran inversión.

No hay forma de evitarlo: impulsar acciones significativas contra el cambio climático requerirá una gran cantidad de dinero.

Se debe establecer un sistema para ayudar a los países más pobres del mundo a financiar esta transición. La decisión de la COP27 de proporcionar financiamiento por pérdidas y daños a los países vulnerables más afectados por las catástrofes climáticas fue un paso importante en la dirección correcta. Ahora le toca a la COP28 basarse en ello y crear un marco que transforme el financiamiento de la lucha contra el cambio climático.

2. Implementación efectiva.

La necesidad de llevar a cabo nuevas infraestructuras de red y proyectos renovables es mayor que nunca. Hacerlo posible requerirá un aumento de recursos, fábricas e infraestructuras.

Dado que los volúmenes de los que estamos hablando son enormes, será necesario establecer las condiciones límite para los proyectos energéticos de la forma más eficaz posible. No se trata solo de procedimientos de autorización más fáciles, rápidos y predecibles, sino también de equipos y conceptos más estandarizados.

3. Innovación.

El 45 por ciento de todos los ahorros de emisiones en 2050 provendrán de tecnologías que aún no han llegado al mercado. La pregunta, por lo tanto, es cómo hacemos que las tecnologías innovadoras sean comercialmente viables en el mercado energético.

Debido a que los proyectos energéticos tienen una vida útil tan larga, es difícil implantar tecnologías que, pese a ser innovadoras, no han demostrado su eficacia a largo plazo.

En los últimos años se han hecho grandes progresos técnicos, pero el mercado sigue siendo defectuoso. Esto debe abordarse para que los proveedores de turbinas puedan obtener lo que necesitan para financiar la innovación.

4. Comercio global.

No hay duda de que impulsar la diversificación de las cadenas de suministro y tecnologías es el enfoque correcto. Sin embargo, no debemos engañarnos. La diversificación tiene un costo y requiere tiempo. Mientras diversificamos, también debemos asegurarnos de mantener abierto y viable el comercio global.

En conclusión, aunque no se pueden subestimar los retos a los que se enfrenta la COP28, tampoco se puede subestimar la gran oportunidad de resolver sus problemas si se hace bien. La COP28 reunirá a un conjunto diverso de partes interesadas: no debemos perder la oportunidad de que todos ellos salgan como líderes del cambio climático.

Christian Bruch, presidente y CEO de Siemens Energy