Acuerdan AMLO y Petro una mirada distinta en la estrategia antinarco

(EMIR OLIVARES ALONSO, ENVIADO. LA JORNADA)

Cali. Un fraterno abrazo selló el segundo encuentro entre los presidentes de México y Colombia, Andrés Manuel López Obrador y Gustavo Petro.

Casi 10 meses después de su primera reunión en la Ciudad de México, los hermanos se volvieron a ver, ahora en esta ciudad del Valle del Cauca, asolada desde hace más de 40 años por la criminalidad derivada del narcotráfico.

El mexicano pagó la visita que Petro le hizo en noviembre del año pasado. Los ha convocado la mutua convicción de enfrentar con un nuevo paradigma el problema de las drogas y el narcotráfico, con enfoque en la atención a la salud, las causas de la violencia y el desarrollo de los más marginados, y no en la llamada guerra auspiciada por décadas desde Estados Unidos, fallida estrategia que, lejos de erradicar el comercio y el consumo, ha dejado muerte y violencia en la región, sobre todo en México y Colombia.

Los mandatarios aprovecharon el encuentro para dialogar en torno a otros temas centrales en las agendas de ambos gobiernos progresistas, los primeros de esa línea en sus naciones: mayor colaboración e integración de América Latina y el Caribe, búsqueda de opciones para afrontar la situación migratoria en el hemisferio y dirigir el desarrollo de la región con ese enfoque de avanzada.

Me da mucho gusto estar aquí en Colombia, tener este encuentro con mi hermano y compañero. Me da mucho gusto estar aquí en Cali, Colombia, y vengo a saludar fraternalmente al presidente Petro, expresó el jefe del Ejecutivo mexicano al llegar al centro de eventos Valle del Pacífico, donde dialogaron largamente en privado.

La amistad entre ambos presidentes es bien conocida. Su coincidencia política y de afectos hizo que la reunión que tuvieron a solas, a puerta cerrada en el salón Colombia del centro de eventos, se prolongara prácticamente por dos horas y media.

Posteriormente, se unieron a ellos sus respectivas comitivas formadas por funcionarios de sus círculos más cercanos, en un encuentro que se extendió cerca de dos horas. Cerraron la noche con una cena ofrecida por el anfitrión en honor de su par mexicano.

Larga jornada

Así, López Obrador inició su gira por Sudamérica (también estará en Chile). En una jornada presidencial que se tornó larga e inició ayer a las seis de la mañana con la reunión del gabinete de seguridad, seguida de una larga mañanera en Palacio Nacional, un vuelo internacional en una nave de la Fuerza Aérea Mexicana, el traslado inmediato al lugar del encuentro, donde tuvo horas de intercambio con su amigo Petro, suscribió el que fue visto como acto de hermandad.

Al final de las reuniones, la canciller mexicana, Alicia Bárcena, ofreció una entrevista colectiva en la que sintetizó los puntos claves del diálogo entre las dos delegaciones en esta visita de trabajo, en la que lo prioritario fue la búsqueda de opciones para concretar el sueño bolivariano de la integración latinoamericana.

El proyecto conjunto para impulsar nuevas alternativas de combate a las drogas y el narcotráfico –motivo de esta visita, como parte de las actividades de la Conferencia Latinoamericana y del Caribe sobre Drogas, convocada por el gobierno de Petro y que mañana cerrará con la participación de ambos líderes– destacó que también se ponga foco en la otra cara de la moneda. Hemos convenido una mirada distinta, una mirada de salud pública, una mirada de ver las causas, porque no puede ser que en Estados Unidos se estén muriendo 100 mil jóvenes entre 15 y 29 años por fentanilo. Y hay un problema social, ¿por qué ese nivel de consumo? Y no necesariamente nosotros somos los responsables de que se consuma así.

Las estrategias de México para evitar el ingreso de precursores de fentanilo y otras drogas sintéticas y su demanda a Estados Unidos de mayor control en el tráfico de armas se presentarán como parte de las plenarias de este sábado en la conferencia.

Migración, otro reto

La violencia ligada al crimen organizado por el tráfico de drogas ha impactado a ambos países desde hace décadas. Pero otro fenómeno que se ha convertido en un reto para estas dos naciones es la migración, pues son territorios no sólo de tránsito, sino de destino. Otro punto tratado fueron las respuestas que pueden dar ambas naciones a esta situación, las cuales deben tener perspectiva de derechos humanos y atención a las causas.

“La migración no es un problema que pueda resolver ningún país solo. Esto va a tener que hacerse de manera regional, colectiva (…) Tenemos un problema, y lo que se abordó aquí es cómo ir a las causas estructurales de la migración”, apuntó la canciller.

México compartió con Colombia la experiencia de los avances alcanzados con la puesta en marcha de los programas sociales de de López Obrador, Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo Futuro, en El Salvador y Honduras, como forma de mitigar la migración y generar oportunidades de empleo y desarrollo.

Bárcena indicó que otro tópico fue cómo generar una estrategia basada en el progresismo latinoamericano para poder llevar adelante más desarrollo con igualdad en nuestros pueblos. Esto requerirá estrategias conjuntas para generar empleo, desarrollo económico, mayor inversión, integración y cooperación entre los pueblos, con la mira puesta también en incorporar a Estados Unidos y Canadá.

Apuntarle al progresismo quiere decir apuntarle a lograr mayor igualdad en el continente más desigual del mundo. Este no es el continente más pobre, pero es el más desigual. Hay que apuntar a cerrar brechas entre ricos y pobres, entre empresas que están en la punta de la tecnología y las pequeñas y medianas, que esa es la gran fábrica de la desigualdad. Lo que se trata es de tener una visión que tenga claridad en los objetivos, y el objetivo es, por ejemplo, acabar con los privilegios, privilegios que niegan derechos.

Los presidentes Gustavo Petro y Andrés Manuel López Obrador, frente a frente en Cali, Colombia. A la derecha del mandatario mexicano, la canciller Alicia Bárcena. Foto Afp