Adeuda México al CERN; peligra labor de científicos

(ISRAEL SÁNCHEZ. REFORMA)

El incumplimiento en la ministración de recursos por parte de autoridades nacionales ha puesto en riesgo la participación de docenas de científicos mexicanos en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés).

Al día de hoy, el grupo mexicano acumula un adeudo de más de cuatro años en el pago del mantenimiento y operación de los dispositivos que tiene en varios experimentos realizados con el LHC en el Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN), en Suiza, como dio a conocer el físico Gerardo Herrera Corral.

“Tenemos que pagar la pintura de los laboratorios, la electricidad, los enchufes que se estropean, tenemos que cambiar cosas del detector. Esos se llaman gastos de mantenimiento y operación”, precisa en entrevista telefónica Herrera, pionero de esta colaboración internacional.

Estos gastos, continúa el académico del Cinvestav, se dividen equitativamente entre todos los equipos que hacen investigación en el LHC, el mayor acelerador de partículas del mundo.

Esa cuota se formaliza ante las agencias de financiamiento de los países participantes a través de un Memorándum de Entendimiento, mismo que el entonces Conacyt hoy Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) por mucho tiempo renovó cada cinco años, siendo la última vez en 2021, por lo que dicho compromiso aún sigue vigente.

“Pero, desafortunadamente, se dejó de pagar; se desmantelaron los mecanismos que tenía la agencia de financiamiento para hacer los pagos”, expone Herrera, sin dejar de reconocer que durante la gestión de María Elena Álvarez-Buylla hubo cierta voluntad para resolver esta situación.

“Se pagó un poquito, pero no se ha venido cubriendo de manera regular, y eso se ha ido acumulando hasta la fecha”, reitera. “Es un adeudo acumulado que nos pone en peligro”.

Tan sólo en el experimento ALICE (siglas en inglés para Gran Experimento Colisionador de Iones), que busca comprender las condiciones del Universo en los primeros microsegundos posteriores al Big Bang, la reglamentación señala que un país no puede seguir siendo parte si no paga por lo menos el 50 por ciento del mantenimiento del año anterior.

“Deja de ser autor en los papers, en los artículos y los resultados de los análisis. Y nosotros debíamos haber salido ya hace mucho tiempo; no hemos salido porque ha habido comprensión y tolerancia por parte de la colaboración”, refiere Herrera, enfático en cuanto al papel central que México ha tenido en ALICE desde 1994, diseñando, construyendo y operando detectores.

“Uno de ellos, por ejemplo, es el detector más importante de ALICE; el detector V0 formó parte del sistema de disparo, y es el único detector que prácticamente está en todas las publicaciones científicas. Es decir, tenemos un impacto importante en la colaboración ALICE, de muchos años y con dispositivos que han sido piedras fundamentales del experimento”.

Ahora mismo, investigadores mexicanos desarrollan el prototipo de un detector de muones para la fase 3 de actualización de ALICE, o ALICE-3 (REFORMA 30/12/2024), el cual esperan probar de nuevo este verano directamente con el haz del LHC.

“Esas pruebas donde colocamos detectores en un haz de radiación para ver cómo funcionan son carísimas. Y ese haz de prueba lo paga el experimento, lo paga ALICE, con las cuotas de mantenimiento; es decir, pagamos nuestro propio uso del haz para probar nuestros dispositivos”, resalta Herrera.

Todo esto, sostiene el físico del Cinvestav, constituye un importante legado para el País, por medio del cual se ha formado a valiosos profesionales; “tenemos ahora expertos trabajando en otras partes del mundo, pero también en México, en áreas como la industria automotriz o simulando pozos porosos para la extracción de petróleo, gente que se entrenó en estos grupos”.

“Entonces, es una verdadera pena que se destruya eso, y que no podamos nosotros aquilatar los resultados y los frutos de un trabajo de más de 30 años”, lamenta.

Propone Gobierno ‘solución equívoca’

En una réplica al mensaje que Gerardo Herrera difundiera en X dando a conocer esta situación -el cual suma más de mil republicaciones-, la lingüista Violeta Vázquez Rojas, subsecretaria de la Secihti, señaló que el 6 de marzo pasado se publicó la convocatoria Vinculación con Organismos Internacionales de Investigación 2025, “específicamente para estos fines”.

“La deuda es por casi 30 millones. Aún siendo exitoso en la convocatoria, no alcanzaría ni para la mitad del adeudo”, le respondió el físico chihuahuense.

“Son cifras que hay que analizar con cuidado porque son varios grupos, son varios experimentos; pero desde luego que no son montos enormes, son montos bastante modestos”, matiza Herrera ahora en entrevista.

Y aunque no deja de reconocer como algo positivo la disposición que las autoridades actuales muestran por medio de esa convocatoria, el físico no sólo estima tal apoyo como insuficiente, sino como equivocado, pues “no se puede someter a la evaluación por pares un compromiso contraído”.

“Es decir, no se pueden someter a evaluación de una convocatoria los gastos de mantenimiento de un equipo. Eso no puede ser, el concepto está equivocado. No puede ser que los grupos mexicanos se involucren en un proyecto internacional con responsabilidades y compromisos de varios años, y que entonces se someta al arbitrio de algún comité para ver cada año si se paga el mantenimiento de equipos que ya están instalados.

“No debemos admitir eso porque, entonces, nos pone en vulnerabilidad para el año que entra y para el siguiente, y para las generaciones futuras”, continúa el científico. “Nosotros queremos construir los mecanismos que permitan a México ser parte del concierto internacional de desarrollo tecnológico”.

Por medio de figuras como José Gordon, escritor y divulgador científico, esta problemática ya fue dada a conocer en el Senado de la República, en el marco del Foro “Presente y futuro de la ciencia, las humanidades, la tecnología e innovación en México”, celebrado este 12 y 13 de marzo.

“Pero pues es un problema del Ejecutivo, es un problema de la Secretaría (de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación)”, apunta Herrera, quien se dice seguro de que la Presidenta Claudia Sheinbaum “será muy sensible al problema”.

“Ella sabe de primera mano lo que es el trabajo científico, sabe lo que significa lo que estamos diciendo, lo entiende perfectamente; yo creo que ella no está muy informada de lo que está ocurriendo”, considera el físico. “Y veo que la Secihti parece no ser consciente de lo que es una Secretaría de Estado, que puede desarrollar los mecanismos necesarios para que México dé un paso adelante en competitividad internacional”.