(MIGUEL ÁNGEL ENSÁSTEGUI. EL SOL DE MÉXICO)
Los analistas del sector privado no ven condiciones para invertir en el país, en medio de un entorno donde prevalecen problemas de inseguridad pública, gobernanza y la incertidumbre económica interna.
Así lo indica la última encuesta sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado hecha por el Banco de México (Banxico), en donde la mitad no está seguro de que la coyuntura actual sea favorable para realizar inversiones.
Además, el 48 por ciento de los expertos cree que es un mal momento para invertir, que contrasta con un tres por ciento que opinó que es una buena oportunidad para hacer negocios en México.
De acuerdo con la encuesta recabada por el banco central entre 42 grupos de análisis y consultoría económica del sector privado nacional y extranjero, la cautela en materia de inversión se mantiene sin cambios respecto a enero, lo que confirma que la incertidumbre sigue siendo el tono dominante en el arranque del año.
En cuanto al clima de los negocios para los próximos seis meses, si bien mejoró el ánimo, aún prevalece la prudencia. El porcentaje de analistas que anticipa una mejora subió de 25 a 39 por ciento entre enero y febrero, mientras que quienes prevén un deterioro bajaron de 20 a 10 por ciento. No obstante, 51 por ciento estima que el entorno permanecerá igual.
Sobre la percepción de la economía actual frente a hace un año, 62 por ciento considera que no está mejor, aunque esta proporción disminuyó respecto al 72 por ciento reportado en enero. En contraste, 38 por ciento opina que sí ha mejorado.
Los especialistas identificaron que los principales factores que podrían obstaculizar el crecimiento económico se concentran, a nivel general, en problemas de gobernanza, seguidos de condiciones externas y condiciones económicas internas.
A detalle, los riesgos más mencionados fueron la inseguridad pública, la política sobre comercio exterior, la ausencia de cambio estructural en México, otros problemas relacionados con la falta de estado de derecho, así como la debilidad del mercado interno y la corrupción.
En el terreno macroeconómico, los analistas ajustaron ligeramente al alza su expectativa de crecimiento para 2026. Para febrero, elevaron a 1.5 por ciento su pronóstico del Producto Interno Bruto (PIB), desde el 1.3 por ciento estimado en enero.
Para el cierre de este año anticipan una inflación de cuatro por ciento, un tipo de cambio de 18.10 pesos por dólar y una tasa de interés de 6.50 por ciento, en un entorno que, si bien muestra señales de menor pesimismo, todavía no genera la confianza suficiente para detonar nuevas inversiones.


