(VERÓNICA GARCÍA DE LEÓN Y ERIN McCORMICK. THE GUARDIAN)
Las autoridades ambientales mexicanas afirman haber descubierto 30.000 toneladas de material almacenado incorrectamente con “características peligrosas” en el patio de una planta mexicana que recicla residuos tóxicos enviados desde Estados Unidos.
Las autoridades ordenaron “medidas urgentes” para que los materiales se almacenen adecuadamente como parte de las inspecciones que realizan en respuesta a una investigación de Guardian y Quinto Elemento Lab , que planteó preguntas sobre contaminación alrededor de la planta, ubicada en el área metropolitana de Monterrey.
Las historias, publicadas el 14 y 15 de enero, incluyeron un análisis de imágenes de Google Earth que mostraban lo que parecían ser miles de sacos blancos del tipo que se usan a menudo para almacenar grandes cantidades de polvos industriales, amontonados en muchos acres de tierra vacante dentro del sitio de la planta.

Tras la publicación de los artículos, la Procuraduría Federal de Protección Ambiental (Profepa) inició una investigación y estuvo siete días en la planta Zinc Nacional, que recicla residuos peligrosos de la industria siderúrgica para recuperar zinc, y ordenó el cierre de 15 equipos que no contaban con la autorización correspondiente.

Las autoridades indicaron que encontraron material almacenado de forma inadecuada, en algunos casos en bolsas rotas y con fugas, en el patio de la empresa, al aire libre y en contacto directo con el suelo. La agencia ha dado a la empresa 15 días para almacenar el material de forma adecuada.
“Lo primero es que tienen que evitar que esté en contacto con el suelo natural y deben trasladarlo a un espacio que cumpla con la normatividad”, dijo la titular de Profepa, Mariana Boy, en entrevista sobre los primeros hallazgos de la inspección realizada en enero.
The Guardian y Quinto Elemento Lab, una unidad mexicana de periodismo de investigación, colaboraron con el toxicólogo Martín Soto Jiménez, quien realizó muestreos en casas y escuelas vecinas y encontró altos niveles de plomo, cadmio y arsénico en muestras de suelo y polvo tomadas a 2 km de la planta, incluso dentro de algunas casas y escuelas.
Boy dijo que su agencia estaba tratando de determinar si hay contaminación de la planta que afecte a la comunidad.
Si es necesario, los inspectores podrían regresar a la planta para tomar muestras, dijo Boy.
“Vamos a ser muy minuciosos en nuestras inspecciones para tener la información suficiente y garantizar el acceso a la justicia ambiental en nuestro país”, afirmó Boy en un comunicado de prensa.
También en un comunicado de prensa, Zinc Nacional dijo que ha estado cooperando con funcionarios de la dependencia federal y también ha recibido visitas de agencias estatales de salud, trabajo y medio ambiente, así como funcionarios locales de San Nicolás de los Garza, municipio en el que se ubica.
“Hemos colaborado con todos ellos y reiteramos que estamos en plena disposición de atender cualquier observación identificada en el marco de este proceso”, señala el comunicado. “Algunas de estas inspecciones han dado lugar a solicitudes de actuación que están siendo atendidas. Tal como se acordó tras estas visitas, el material será retirado de los patios de operaciones y cubierto para minimizar la huella ambiental de nuestras actividades”.
Según Profepa, Zinc Nacional dijo a sus inspectores que el contenido de los miles de costales que hay en ese patio es el producto terminado de la empresa: óxido de zinc.
Zinc Nacional importa polvo de horno de arco eléctrico, también conocido como polvo de acero, de Estados Unidos. Se trata de un subproducto del reciclaje de acero, un residuo peligroso que contiene altos niveles de plomo, cadmio y arsénico. Se trata de metales tóxicos que pueden causar problemas de salud que van desde daño cerebral en niños hasta cáncer. En su planta del área de Monterrey, la empresa recicla el polvo de acero para obtener zinc.
Bruce Lanphear, experto internacional en los efectos del plomo en la salud y profesor de la Universidad Simon Fraser, dijo que para comprender los posibles peligros que plantea la planta, se necesitarán pruebas independientes.
“¿Las autoridades analizaron las 30.000 toneladas de material almacenado de forma inadecuada? Espero que sí”, dijo. “¿Realizaron un muestreo exhaustivo del suelo y el polvo en las comunidades cercanas y midieron la presencia de metales pesados? Esos pasos son esenciales para evaluar el riesgo para los residentes”.
El viernes, dos legisladores federales pidieron al Congreso de México que presione a los reguladores ambientales del país para una investigación más profunda de Zinc Nacional, cuestionando si las acciones recientes, que incluyeron el cierre de 15 equipos en la planta, son suficientes.
“Ya auditaron y pusieron sellos [a la planta], pero la empresa sigue operando”, dijo Irais Reyes, del partido Movimiento Ciudadano, en un video publicado en X. Su partido es minoritario a nivel federal, pero ostenta la gubernatura donde está ubicada la planta en el estado de Nuevo León.
En la misma publicación, su colega, la legisladora Laura Ballesteros, cuestionó si las empresas de Estados Unidos tienen un motivo para enviar sus residuos a México para evitar la regulación estadounidense.
“Esta empresa [Zinc Nacional] libera sustancias tóxicas al aire como plomo, cadmio y arsénico, poniendo en grave riesgo la salud de Nuevo León”, dijo. “¿Hasta cuándo seguirán operando sin consecuencias?”
