Barbie o cuando el feminismo es mainstream

HAIDÉ SERRANO. MILENIO DIARIO

A mí sí me gustó Barbie. Me reí a carcajadas en varias ocasiones. Y lo más: me sorprendió que una película tan feminista hubiera salido del machista y patriarcal Hollywood para plantear en rosas pastel algunos temas que vienen empujando las feministas desde hace cientos de años.

Me divirtió ver el mundo al revés. Un mundo donde mandan las mujeres. Donde los hombres son accesorios, no tienen casa y Ken existe solo cuando Barbie lo mira.

Me encantó el guión inteligente y mordaz de la directora Greta Gerwig que, por cierto, escribió con su pareja Noah Baumbach. Conceptos como el patriarcado, la desigualdad de género, los roles y estereotipos, así como la macho-explicación, entre otros, quedan plasmados claramente en escenas súper entretenidas.

Para quienes se siguen resistiendo a la comprensión de algunos porqués del feminismo, en “Barbie” llegan algunas claves que seguro incomodarán. Especialmente a las y los más machistas, que se vean reflejados, cuestionados, ridiculizados y sobre todo enfrentados a la realidad de millones de mujeres. Y la realidad también de los hombres. Porque ¡ah!, ¡cómo les cuesta aceptar que hay varias formas de ser hombre!; que hay otras masculinidades, y que la masculinidad hegemónica, machista y patriarcal está dando patadas de ahogado.

Ya circula un meme que dice: “Si a tu novio le molestó/incomodó la película “Barbie”, ¡ahí no es! (banderas rojas). Al que yo agregaría, novia o novie.

Mi expectativa es que la cinta se convierta en diálogo interno y externo. Que, si nos molestó, nos cuestionemos porqué. Lo mismo si nos gustó. Que charlemos sobre la cinta. Es una conversación necesaria. E ineludible.

Por eso Hollywood se lo está apropiando. Sus cálculos fueron acertados. “Barbie” ha roto récords de taquilla y millones de dólares en su estreno. Más lo que venda la empresa creadora de la muñeca, Mattel, que ahora ha logrado resucitarla. Una muñeca que estaba siendo olvidada por el fraude del empoderamiento que vendía. Más la mentira de la belleza única, rubia, blanca y delgada. Porque ya vamos entendiendo que todas, todos y todes tenemos los mismos derechos, no importando el tamaño ni color de nuestros cuerpos.

Pero no todo es color de rosa. Si un producto cultural llega al maistream patrocinado por el maligno Hollywood hay que sospechar.

Mientras, les dejo mi parte favorita de “Barbie”, el monólogo que además no dice Barbie sino America Ferrera (Gloria):

“Es literalmente imposible ser mujer. Eres muy hermosa e inteligente y me parte el alma que no creas ser suficientemente buena.Es como si siempre tuviéramos que ser extraordinarias, pero de algún modo, siempre lo estamos haciendo mal.Tenemos que ser delgadas, pero no demasiado. No puedes decir que quieres ser delgada, sino que debes decir que quieres un peso sano, pero sí tienes que estar delgada.Tienes que tener dinero, pero no puedes pedir dinero, porque eso sería grosero. Debes ser jefa, pero no puedes ser dura.

Debes liderar, pero no puedes aplastar las ideas ajenas.Tienes que amar ser madre, pero no hables de tus hijos todo el tiempo. Tienes que ser una profesional, pero al mismo tiempo, siempre cuidar a todos los demás.

Tienes que responsable de la mala conducta de los hombres, lo que es de locos, pero si haces notar eso, se te acusa de ser una quejumbrosa.

Tienes que mantenerte bonita para los hombres, pero no tan bonita para como para tentarlos y amenazar a otras mujeres porque se supone que debes ser parte de la sororidad

Siempre tienes que destacar y siempre ser muy agradecida. Pero nunca olvides que el sistema está arreglado, pero encuentra la forma de ser agradecida.No debes envejecer nunca, nunca ser grosera, nunca presumir, nunca ser egoísta, nunca fracasar, nunca tropezar, nunca mostrar miedo, nunca ser impertinente.

Es muy difícil y es demasiado contradictorio y nadie te da una medalla o te dice gracias. Y resulta que no solo estás haciendo todo mal, sino que todo es tu culpa.Ya me cansé de verme a mí misma y cada una de las mujeres del mundo hacer hasta lo imposible para que los demás nos quieran”.