Contaminación por IA cuesta 5,400 mdd a la salud pública de EU

(CRISTINA CRIDDLE Y STEPHANIE STACEY. THE FINANCIAL TIMES)

El creciente uso de centros de datos por parte de los grandes grupos de tecnología crearon costos de salud pública relacionados valorados en más de 5 mil 400 millones de dólares en los últimos cinco años, según conclusiones que ponen de relieve el impacto cada vez mayor de la construcción de infraestructuras de inteligencia artificial (IA).

A la contaminación del aire derivada de las enormes cantidades de energía necesarias para el funcionamiento de los centros de datos se le vincula con casos de cáncer, asma y otros problemas relacionados, según una investigación de la UC Riverside y Caltech.

Los académicos estiman que el costo del tratamiento de enfermedades relacionadas con esta contaminación fue de mil 500 millones de dólares en 2023, esto es 20 por ciento más que el año anterior. Descubrieron que el costo total fue de 5 mil 400 millones desde 2019.

El problema se verá agravado por la carrera que hay para desarrollar la IA, que requiere enormes recursos informáticos para entrenar y potenciar modelos de lenguaje de gran tamaño.

MicrosoftAlphabetAmazon y Meta prevén que el gasto en inteligencia artificial puede superar los 320 mil millones de dólares este año, frente a los 151 mil millones de 2023. Mientras, OpenAI y SoftBank dieron a conocer el mes pasado sus planes para una enorme empresa conjunta de infraestructura de IA de 500 mil millones de dólares en EU llamada Stargate.

Los hallazgos de UC Riverside y Caltech se obtuvieron utilizando una herramienta para hacer modelos de la Agencia de Protección Ambiental de EU (EPA, por su sigla en inglés) que es ampliamente utilizada. El modelo traduce los impactos estimados en la calidad del aire y la salud humana en un valor monetario.

Las estimaciones sugieren que Google generó los mayores costos de salud con 2 mil 600 millones de dólares durante los cinco años entre 2019 y 2023, a ese grupo le sigue Microsoftcon mil 600 millones, y Metacon mil 200 millones. El costo de salud pública asociado de cada empresa aumentó año tras año. Otras firmas, como Amazon, no se incluyeron en el análisis porque no publican datos clave necesarios para hacer el modelo de su impacto.

Los centros de datos causan contaminación a través del alto uso de electricidad, a menudo procedente de combustibles fósiles. Los generadores de emergencia, necesarios en caso de corte de luz, suelen funcionar con diésel, que también contribuye a la contaminación del aire. Mientras, los desechos del hardware, como chips, pueden liberar sustancias químicas nocivas al medio ambiente.

El impacto de las grandes compañías de tecnología en la salud pública se calculó distribuyendo las cifras de consumo de electricidad de Google y Microsoft en América del Norte entre sus centros de datos en EU y utilizando sus informes públicos de sustentabilidad. Para Meta utilizaron los datos de consumo por ubicación que divulgaron, que las dos primeras empresas no proporcionan.

En el análisis no se toma en cuenta la compra de instrumentos basados en el mercado que pretenden representar inversiones en nuevas energías renovables en EU y que las compañías de tecnología compran para compensar la contaminación de su consumo de electricidad. Estos instrumentos incluyen certificados de energía renovable.

En su lugar, la investigación se centra en la contaminación generada en el área específica donde se procesan los datos, en un enfoque contable conocido como “basado en la ubicación”.

“A diferencia de las emisiones de carbono, el impacto en la salud causado por un centro de datos en una región no se pueden compensar con un aire más limpio en otra parte”, dijo Shaolei Ren, profesor asociado de la UC Riverside.

GoogleMeta y Microsoft indicaron que el uso que hacen de generadores de respaldo está por debajo de los niveles estimados para la investigación, que se basa en una estimación promedio del uso a partir de niveles divulgados públicamente. Las empresas no dieron cifras detalladas por ubicación sobre su uso de generadores de respaldo.

Google indicó que las estimaciones de costos de salud están sobreestimadas y que no “toman en cuenta nuestras compras de energía limpia en los mercados locales donde operamos” y, por tanto, “promueve una estimación de emisiones imprecisa generada bajo falsas pretensiones, socavando el progreso del crecimiento de los recursos de energía limpia y creando una narrativa falsa de daños a la salud”.

La compañía agregó que sus compras le permiten lograr, en promedio, alrededor del 64 por ciento de energía libre de carbono.

Microsoft dijo que se enfoca en “ofrecer importantes beneficios locales, económicos, sociales y ambientales a las comunidades donde operamos”.

Meta dijo que cumple con los requisitos de calidad del aire y sigue comprometido con “mantener emisiones netas cero de gases de efecto invernadero para nuestras operaciones globales, construir infraestructura innovadora y sustentable, informar de manera transparente sobre el progreso de nuestro objetivo de sustentabilidad y apoyar a las comunidades donde operamos”.

De acuerdo con la investigación, debido a la ubicación de los centros de datos, como Virginia Occidental u Ohio, el impacto en la salud afectó desproporcionadamente a los hogares con menores ingresos.

Ren dijo que existe la oportunidad para que los grupos de tecnología reviertan la tendencia de una “creciente amenaza para la salud pública” ubicando estratégicamente sus centros de datos en lugares menos poblados para tener un menor impacto.

De acuerdo con un informe por separado de Berkeley Lab, respaldado por el Departamento de Energía, el uso de energía de los centros de datos de EU representó aproximadamente el 4 por ciento del consumo total de electricidad de Estados Unidos en 2023 y se pronostica que aumente a entre el 7 y el 12 por ciento para 2028, impulsado en gran medida por la demanda de carga de trabajo de inteligencia artificial.

“Existe una preocupación en torno a la contaminación, ya que (la IA) consume mucha energía y la gente la usa cada vez más”, dijo Antonis Myridakis, profesor de ciencias ambientales de la Brunel University London. “Es un factor importante que contribuye a la calidad del aire y la salud pública, no es algo que podamos ignorar”

Con información de: Kenza Bryan y Camilla Hodgson