Dar municiones de racimo evidencia debilidad: Rusia

VANESSA ARTEAGA. EXCÉLSIOR, AFP Y DPA

Rusia afirmó el sábado que la decisión de Estados Unidos de entregar bombas de racimo a Ucrania es una muestra de “debilidad” que convertirá a Washington en “cómplice” de las muertes de civiles que ese armamento pueda ocasionar.

El envío de armas de fragmentación es un acto desesperado y una muestra de debilidad en el contexto del fracaso de la tan alardeada contraofensiva ucraniana”, afirmó en un comunicado la portavoz de la cancillería rusa, María Zajárova.

La diplomacia rusa denunció un “intento cínico de prolongar la agonía de las actuales autoridades ucranianas sin preocuparse por las víctimas civiles” de estas bombas.

Al proporcionar municiones de racimo, Washington se convertirá de facto en cómplice del minado y compartirá plenamente la responsabilidad de las muertes causadas por las explosiones, incluidas las de niños rusos y ucranianos”, añadió.

Estas armas están prohibidas en varios países, en particular en los europeos, signatarios de la Convención de Oslo de 2008, de la que ni Estados Unidos ni Ucrania ni Rusia son parte.

Su uso es muy controvertido porque las cargas que dispersan causan muchas bajas civiles colaterales.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, aseguró que la decisión de entregar bombas de racimo a Ucrania fue “muy difícil”, pero que era “lo correcto”.

Por otra parte, el Kremlin fustigó la repatriación desde Turquía, tras una visita del presidente ucraniano Volodímir Zelenski, de varios comandantes ucranianos que debían permanecer en ese país hasta el final del conflicto en aplicación de un acuerdo diplomático.

La presidencia ucraniana confirmó que había obtenido la autorización de repatriar a los miembros del regimiento Azov, tras “negociaciones con la parte turca”.

El regreso de los comandantes de Azov desde Turquía a Ucrania no es más que una violación directa de los términos de los acuerdos existentes”, condenó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

Tanto Ucrania como Turquía violaron los términos de ese pacto, que preveía que los comandantes se quedaran en Turquía hasta el final del conflicto iniciado en febrero de 2022, añadió.

AFP