El placer sexual no solo es llegar al orgasmo; UNAM explica por qué

UNAM GLOBAL

La maestra y sexóloga de la UNAM, Ena Eréndira Niño Calixto, señala que el orgasmo no es la única manera de tener placer sexual

Alcanzar la cúspide del placer sexual al tener relaciones puede conseguirse de diversas maneras y no necesariamente a través del orgasmo, como se cree en Occidente. De hecho, en Oriente priorizan la prolongación de la experiencia de placer y el éxtasis.

Además, en la cultura occidental se han adoptado diversas posturas para el coito a fin de conseguir experiencias intensas de placer y “perseguir orgasmos”. Aunque en el hinduismo, estas prácticas sexuales también tienen un significado distinto, señaló Ena Eréndira Niño Calixto, maestra y sexóloga de la UNAM.

Obtener placer sexual: Orgasmo vs. éxtasis 

De acuerdo con la explicación que dio la docente universitaria a UNAM Global, la cosmovisión sexual en el hinduismo es diferente. “El Kamasutra de Vatsyayana considera el intercambio sexual como algo sagrado que libera mucha energía vital.”

A diferencia de lo que creen muchas personas, la interpretación del Kamasutra como un libro que solo ofrece posturas para el coito es errónea. Realmente, el texto “brinda salmos del amor y principios éticos en la búsqueda de placer y el autoconocimiento en la interacción erótico-genital”.

En contraparte, Niño Calixto mencionó a los sexólogos William Masters y Virginia Johnson, quienes influyeron en la investigación sobre la búsqueda de placer con sus estudios fisiológicos, pues en su obra “La respuesta sexual humana” (1966), describieron cuatro fases de la reacción corporal al estímulo sexual.

Excitación: Mayor disponibilidad de los órganos sensoriales (la vista, el olfato y el tacto), mediante besos y caricias, para desencadenar la excitación genital.

Meseta: Aumento del ritmo cardiaco y respiratorio, así como el enrojecimiento de la cara, la espalda y el pecho. La tensión de los genitales es mayor, por lo que la estimulación debe continuar.

Orgasmo: Mayor tensión corporal y contracciones genitales al máximo, provocando experiencias de satisfacción y placer.

Resolución: Se caracteriza por distensión muscular, baja del ritmo cardiaco y el respiratorio, además las personas entran en un estado de relajación y sueño.

Cabe resaltar que para ellos, “el orgasmo es la máxima posibilidad de sentir placer”. A diferencia del Kamasutra, donde se sugiere que “al llegar al orgasmo, se desperdicia energía vital, ya que termina el encuentro y se disipa la energía. Lo más importante según el Kamasutra es entrar en éxtasis”, lo cual corresponde a la etapa de la meseta propuesta por Masters y Johnson.

La importancia de los rituales para el placer

Niño Calixto también dijo que culturalmente aprendemos posturas para llegar rápidamente al orgasmo, pero no al éxtasis e hizo énfasis en la importancia de generar un “ritual alrededor del coito y la activación del placer sensual que involucra todo el cuerpo”.

En ese sentido, mencionó que en la década de 1970, Helen Singer Kaplan cuestionó el modelo fisiológico de Masters y Johnson, considerando solo tres etapas en la respuesta sexual: deseo, excitación y orgasmo, ya que consideraba que “ningún estímulo sexual puede ser efectivo y desencadenar una respuesta excitatoria si no existe el deseo”.

Por esa razón, Kaplan elaboró  un Manual ilustrado de terapia sexual, donde propone el “placereado”, que se refiere a rituales que permitan “el placer focalizado en el cuerpo no genital y, posteriormente, el placer sexual al buscar la posibilidad de la penetración entre dos cuerpos con distintas partes del cuerpo”.

Las cuatro “C” para el bienestar y la gestión del placer

Por su parte, Niño Calixto sugirió que para gestionar el encuentro con el placer se deben activar las cuatro “C” en la interacción genital de las parejas:

  • Comunicación: Dialogar con nuestra pareja para conocer y/o elegir las posturas sexuales que convengan a ambas partes para el placer corporal y genital.
  • Consenso: “Qué me gusta” y “cómo me gusta”. 
  • Compromiso de respeto mutuo: Ninguna de las partes implicadas en un acto sexual debe someter a la otra. Este punto implica detenerse ante un “No” durante una situación que desagrade a alguien. 
  • Cuidado de sí y del otro: Las dos partes deben “procurar el bienestar personal y el buen trato hacia el otro”.

Finalmente, Niño Calixto, coordinador del Programa de Sexualidad Humana (PROSEXHUM) de la Facultad de Psicología, hizo una invitación: “Anímense a dialogar, anímense a probar, siempre en una interacción de confianza y de respeto mutuo”.