Familias diversas

GABRIELA RODRÍGUEZ. LA JORNADA

En las últimas décadas han ocurrido múltiples cambios en las familias mexicanas, muchos de los cuales son expresión de la transición demográfica del país, del acceso a mayor escolaridad de la población, de la incorporación masiva de las mujeres al empleo y la apertura hacia la diversidad en todas sus formas**.

Tal como proyectó el Conapo en las campañas de planificación familiar desde los años 70, y de acuerdo con resultados de los censos sobre población y vivienda, el tamaño de las familias mexicanas se ha reducido: en 1990 los hogares tenían en promedio 4.9 miembros y en 2020 se integran por 3.5 personas, cuando son ya 35.2 millones los hogares; la reducción ha sido lenta en algunas regiones, las familias con más componentes están en Chiapas, donde los hogares pasaron de 5.2 a 4.09 integrantes en promedio; en Tlaxcala la reducción fue de 5.3 a 3.9 por ciento; y en Guanajuato el promedio de integrantes pasó de 5.5 a 3.8 en promedio. Se han triplicado los hogares ampliados, los formados por un miembro adicional además de padre y madre.

También están cambiando las estructuras familiares. En 30 años disminuyen los hogares tradicionales: aquellos integrados por parejas con hijos pasaron de ser 57 por ciento en 1990 a representar 38.9 por ciento para 2020; aumentaron los hogares monoparentales, los conformados por uno de los progenitores, y sus hijos pasaron de ser 10.6 a 11.2 por ciento (de los monoparentales, en 20.2 por ciento de hogares con personas de cero a 17 años sólo reside la madre en la vivienda y solo el padre en 2.1 por ciento, hay también algunos hogares compuestos y otros de corresidentes sin parentesco).

El crecimiento más notable es el de los hogares unipersonales. Los compuestos por una sola persona aumentaron de 4.9 a 12.4 por ciento, de los cuales 43.6 por ciento son mujeres y 56.5, hombres.

Paralelamente al incremento de familias pequeñas y de hogares monoparentales y unipersonales, disminuye la proporción de población infantil y crece la de jóvenes adultos y personas mayores. En 30 años los hogares con al menos una persona menor de 14 años disminuyeron de 73.1 por ciento a 49.6 por ciento, y aquellos en que se convive con una persona mayor de 60 años aumentaron de 22.8 a 31 por ciento, los hogares encabezados por una persona mayor pasaron de 17.6 a 26.7 por ciento. Como en toda América Latina, el envejecimiento de la población mexicana es inminente, y se acompaña del aumento en la participación laboral de las mujeres. Actualmente 46.2 por ciento de las mujeres mexicanas forman parte de la población económicamente activa frente a 76.5 de los hombres; las mujeres jefas de familia alcanzaron 32.6 por ciento de los hogares en 2020, en 1990 representaban 17.3 por ciento.

Las mujeres dedican 30.8 horas semanales en promedio al trabajo doméstico no remunerado y los hombres 11.6 horas, al trabajo de cuidados ellas dedican 28.8 horas semanales en promedio y ellos 12.9 horas. En 14.6 por ciento de los hogares vive alguna persona con discapacidad; en 8.1 por ciento, al menos alguna persona indígena; en 2.7 por ciento, alguna persona afrodescendiente; en 4.8 por ciento de hogares reside alguna persona identificada como LGBT+ y en 1.2 por ciento vive al menos una pareja del mismo sexo (417 mil hogares), 37 por ciento de éstos están formados por mujeres y 63 por ciento son parejas de hombres.

El conocimiento y dimensión de los cambios familiares son cruciales para diseñar y territorializar con mayor acierto las políticas públicas de población y desarrollo. En reciente publicación del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, se encontró que entre los factores que impactan con mayor incidencia de pobreza y de carencias sociales de niños y adolescentes están aquellos hogares con mayor número de integrantes, los hogares ampliados, en los que reside alguna persona con discapacidad, los de personas indígenas y los de jefatura de hogar femenina ( Pobreza infantil y adolescente en México, Coneval, 2020).

No hay estadísticas sobre solidaridad y afecto en los hogares, pero cada vez se evidencia más el fenómeno de violencia dentro de las familias. Es muy preocupante que 77 por ciento de las personas agresoras de mujeres sean hombres: en 32.9 por ciento fueron agredidas por su cónyuge o pareja, 21.9 por su ex pareja, muy por debajo pero con cifras reales se registran como agresores de niñas y mujeres: la madre y el padre, hijo e hija, hermano o hermana y vecinos (Banavim/Inmujeres, 2023).

Yo amo, tu amas, el ama, nosotros amamos, vosotros amáis, ellos aman. Ojalá no fuese conjugación sino realidad.

Secretaria general del Conapo. Twitter: Gabrielarodr108

**Fuentes: Inegi, Censo Nacional de Población y Vivienda, 2020; Conapo, Proyecciones de Población de México 2016-2050; Encuesta Nacional de Uso del tiempo (ENUT) 2019; Encuesta nacional sobre diversidad sexual y de género (Endiseg) 2021.