Gobierno de Trump controlará ventas de crudo de Venezuela por tiempo indefinido

(CARLOS ZORRILLA. EXCÉLSIOR)

Estados Unidos estima que las ventas de crudo venezolano gestionadas por su gobierno superarán los 10 mil millones de dólares anuales, y podrían destinarse a la reconstrucción del país tras la caída del depuesto presidente Nicolás Maduro, afirmó este martes el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright.

Durante una entrevista con la cadena estadounidense Fox News, Wright explicó que hasta el momento ya se han comercializado aproximadamente mil millones de dólares en petróleo venezolano desde que Washington asumió el control de las exportaciones petroleras tras la captura de Maduro el pasado 3 de enero de 2026.

Además, reveló que acuerdos firmados recientemente asegurarían otros 5 mil millones de dólares en ventas en los próximos meses, lo que, según sus proyecciones, debería permitir que al cierre del año las cifras alcancen, e incluso superen, los 10 mil millones de dólares anuales en ingresos petroleros gestionados por Estados Unidos.

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Wright, funcionario del gabinete del presidente Donald Trump, enfatizó que este “enorme volumen de ingresos” podría emplearse para “empezar a reconstruir un país y una sociedad, restablecer una prensa libre y un Gobierno representativo”.

El objetivo declarado por el secretario es que esos fondos no queden en manos de intermediarios, sino que se canalicen para apoyar procesos de reconstrucción política y social en Venezuela tras años de crisis económica y debilitamiento institucional.

El funcionario detalló que ya se han firmado compromisos para comercializar crudo por unos 5 mil millones de dólares adicionales durante los próximos meses, con la expectativa de duplicar el valor de las ventas actuales antes de que concluya el año.

Wright destacó que las operaciones petroleras bajo supervisión estadounidense no solo generan ingresos, sino que también permitirán reactivar parte de la producción energética de Venezuela, uno de los países con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo.

Estas declaraciones se dieron en el contexto de una visita oficial de Wright a Caracas la semana pasada, donde se reunió con la presidenta interina, Delcy Rodríguez, para impulsar lo que calificó de “pacto energético histórico” entre Venezuela y Estados Unidos.

El propósito del encuentro fue consolidar acuerdos que faciliten la exportación de crudo venezolano y promover colaboración técnica y comercial para la recuperación de la industria energética venezolana.

Entre los beneficios adicionales, Wright señaló que el acuerdo aportará tipos de crudo específicos para los cuales fueron diseñadas muchas refinerías estadounidenses en la década de 1970, ayudando también a la producción de asfalto en Estados Unidos y, con ello, abaratando la construcción de carreteras y otras infraestructuras en territorio estadounidense.

Durante su intervención, el secretario calificó esta política como una forma de “diplomacia fuera de lo convencional”, destacando que se trata de una cooperación bilateral que no implica la presencia de tropas estadounidenses ni el uso de fondos directos del contribuyente estadounidense.

Wright defendió la estrategia del Gobierno de Trump como “una ganancia para todos” y un elemento transformador para la relación entre ambos países.

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Tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por fuerzas estadounidenses, Trump exigió “acceso total” a los recursos petroleros venezolanos, mientras que Wright aseguró que Washington controlará la venta del crudo del país durante un periodo “indefinido” para garantizar que los recursos se utilicen de acuerdo con los objetivos estratégicos planteados por la administración estadounidense.

Al concluir su encuentro con la ya conocida como gobernante interina, Wright calificó de “increíble” la cooperación entre Estados Unidos y el Gobierno de Rodríguez, aunque también recordó que mantener un instrumento de presión sobre Caracas, en particular el control de la principal fuente de ingresos del país, su industria petrolera, seguirá siendo un componente esencial de la estrategia de Washington en la región.