(RUBÉN ROMERO. EL SOL DE MÉXICO)
La industria textil mexicana necesita condiciones de competencia equitativas para aumentar su capacidad operativa sin necesidad de abrir nuevas fábricas, afirmó Rafael Zaga Saba, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Textil (Canaintex).
Actualmente, la capacidad productiva del sector opera entre 70 y 75 por ciento, pese a que cuenta con maquinaria, instalaciones y mano de obra para incrementar su producción en el corto plazo. El principal freno, explicó, ha sido la competencia desleal derivada del contrabando y la subvaluación en aduanas.
“La industria está preparada para invertir. No necesitamos construir nuevas fábricas para empezar a crecer; necesitamos que se cumpla la ley y que exista una cancha pareja”, señaló en entrevista.
“Durante años hemos competido contra mercancía que entra sin pagar impuestos o con valores subestimados. Si eso se corrige, el crecimiento sería inmediato”, sostuvo Zaga Saba.
Desde el año pasado, el Gobierno de México impuso cuotas arancelarias a productos y materias de los sectores textil y calzado. Aunque estos ajustes aún no se reflejan en los datos sectoriales, Rafael Zaga Saba confió en que tendrán un impacto positivo en el mediano plazo, especialmente al estimular las compras públicas con preferencia a lo “Hecho en México”.
Vigilancia, regulación y futuro del sector textil
El dirigente enfatizó que estas acciones del gobierno federal deben complementarse con una vigilancia constante para evitar el ingreso irregular de mercancías, pues de ello depende que la industria textil pueda aprovechar al máximo su capacidad productiva y responder a la demanda nacional.
El presidente de Canaintex destacó que la nueva Ley de Aduanas y las medidas de fiscalización implementadas por la Agencia Nacional de Aduanas de México representan una oportunidad histórica para regular el mercado.

“Si se consolida el combate al contrabando y se eliminan los esquemas de subvaluación, la industria textil puede convertirse en un motor de crecimiento para el país”, afirmó.
Zaga Saba explicó que el sector textil es uno de los pocos con integración vertical casi total. La cadena productiva puede desarrollarse en territorio nacional, desde la producción de algodón hasta la confección y comercialización final.
“Podemos ser prácticamente 100 por ciento mexicanos. Esa es nuestra mayor fortaleza y también nuestra mayor oportunidad dentro del Plan México”, indicó.
Preferencia por productos nacionales y empleo femenino
Otro eje estratégico es la preferencia por productos nacionales en compras gubernamentales y en el sector retail. La cámara ha sostenido reuniones con autoridades y con cadenas afiliadas a la ANTAD para incrementar la presencia de textiles hechos en México.
“Cuando el gobierno compra nacional y las tiendas apuestan por producto mexicano, se activa toda la cadena: el agricultor, el transportista, el fabricante y la costurera”, explicó.
El sector emplea actualmente a 1.1 millones de personas, de las cuales alrededor del 70 por ciento son mujeres, por lo que el fortalecimiento de la industria tendría un impacto directo en el empleo formal femenino.
Zaga Saba subrayó que las nuevas inversiones no dependerán de subsidios, sino de reglas claras y cumplimiento normativo.
“No pedimos proteccionismo, pedimos legalidad. Si se respetan las reglas, la inversión llegará sola”, concluyó.


