(ALICIA SALGADO. CUENTA CORRIENTE. EXCÉLSIOR)
Las cartas paralelas, que forman parte del Tratado de Libre Comercio de México, Estados Unidos y Canadá, firmado en 2018 por Donald Trump, durante su primera gestión, incluyen en el Anexo D, tres cartas paralelas firmadas por el exsecretario de Economía, Ildefonso Guajardo, que permite, si las automotrices extranjeras instaladas en México cumplen con los acuerdos bilaterales firmados con la USTR, de Robert Lighthizer, con las reglas de origen regionales, aún con la aplicación de la 232, tener uno o dos años de protección para la aplicación del impuesto.
Esto si la industria automotriz cumple con las ROA, regla controvertida en su interpretación, pero donde un panel de controversias, le dio la razón a México hace dos años.
Las cartas paralelas sobre la 232 en el sector automotriz fueron concebidas por Guajardo como una medida de protección para que, en el caso de que Trump, decidiera reimponer el mismo criterio bajo el cual hoy está pretendiendo cobrar 25% de arancel a las exportaciones procedentes de México, y suponiendo que las automotrices como VW, BMW, Audi e incluso Stellantis, pudieran tener el tiempo de transición suficiente para alcanzar la regla de origen regional.
En ellas se aceptan las condiciones de que, en caso de no alcanzarse, la exportación sería grabada con 2.5% y, en caso de que Estados Unidos reimpusiera la 232 para la exportación de vehículos, pick ups y partes automotrices, se otorgaría un periodo adicional de 60 días, transcurrido el mismo, México podría responder con imposición de aranceles por el equivalente al monto de la afectación, en los rubros que considerara y sin contra represalia de EU.
El tema es que hoy, Trump parece ignorar que la Regla de Origen es regional y pretende que el componente más importante —algo que estuvo en la mesa de negociaciones— sea mayoritariamente estadunidense. Hoy, según los datos del Departamento de Comercio, sólo 8% no cumple con la regla de origen regional y se centra en las armadoras VW, BMW, Audi, Mazda, Kia, Nissan en algún grado y Stellantis, pero de acuerdo con el informe del Departamento de Comercio (OUSEA), publicado el pasado enero de este año, define que el porcentaje de contenido estadunidense de las partes automotrices y automóviles (incluyendo pick ups), importados y consumidos por los estadunidenses fue de 68% de contenido doméstico, y en el caso de los exportados desde México es 72%, en tanto que de la producción armada en México, se exporta a EU 82 por ciento. O sea, el contenido estadunidense es muy alto en el caso de nuestro país.
Por lo pronto, para Marcelo Ebrard y su equipo de negociación, tanto las dos cartas paralelas, como el tratamiento de ROA, y la resolución del panel de controversias serán claves en la negociación final de lo que ha dado en llamar Trump, como definición exacta de cómo medirán la parte no estadunidense de los vehículos exportados desde México y, también, de la decisión de México de iniciar en todos sus términos un nuevo panel de controversias o adoptar represalias
