Los 406

(ANÍBAL GUTIÉRREZ. PERSPECTIVAS ECONÓMICAS. AURORA)

Los 406 mil 800 millones de dólares que se presumen identificados para inversión a lo largo del país, son una señal que expresa la preocupación por el no crecimiento. Tan sólo la información reciente correspondiente a noviembre del año pasado indica que la inversión (Formación Bruta de Capital Fijo) disminuyó (-) 5.7% anual, acumulando 15 meses a la baja. Todos sus componentes, a excepción de la construcción residencial, registraron variaciones negativas.

La prioridad dada a la necesidad de estimular la economía con inversión pública, como el plan de infraestructura y ahora el acompañamiento de los millones de dólares anunciados, bajo la cobertura del Plan México, es una apuesta para fortalecer el aparato productivo, sobre todo con un peso estratégico del mercado interno. Es notorio cómo se retoma el papel de la inversión gubernamental para detonar capacidades para el crecimiento y crear condiciones para captar inversión privada nacional y extranjera.

Esto implica reconocer la necesidad de establecer una cooperación funcional entre lo público y lo privado, como lo han hecho otros países y México en su etapa de mayor crecimiento. La inversión pública debe garantizar una oferta de bienes y servicios de calidad, como vienen a ser la infraestructura y el impulso a la investigación y la innovación, lo que exige un esfuerzo educativo y de formación de recursos humanos para tal fin.

Es claro que no se debe estimular la inversión para seguir haciendo lo mismo. Se requiere una nueva visión de desarrollo e incluso de nuevos liderazgos económicos. ¿Pero quién dirige y a dónde se quiere llegar? Los 406 mil mdd que se invertirán reproducirán lo que hoy se tiene o será un esfuerzo conjunto y ordenado para construir la economía que se necesita para el resto del siglo XXI. ¿Contamos con el marco institucional adecuado para la participación social y privada? ¿Existen liderazgos, voluntades, actores sociales para llegar a un acuerdo para la construcción de un nuevo modelo de desarrollo? ¿El marco legal es atractivo para la inversión? ¿Se percibe claridad en el rumbo?, más aún, ¿se cuenta con los recursos públicos para construir nuevas bases para el desarrollo?