Los economics de la huelga del United Auto Workers Union

(ABEL MEJÍA COSENZA. EXCÉLSIOR

Hace algunos días la United Auto Workers Union (UAW) inició una huelga contra los tres grandes productores de automóviles de EU, Ford, General Motors (GM) y Stellantis (el nuevo conglomerado que fusionó a Fiat-Chrysler y al grupo francés PSA que incluía a las marcas Peugeot, Citroen, DS Automobiles, Opel y Vauxhall).

¿Qué es la UAW? Es el sindicato que se fundó en 1935 para representar a los trabajadores de EU de la industria automotriz. La UAW llegó a ser una de las fuerzas políticas más poderosas de EU, llegando a tener hasta 1.5 millones de agremiados en 1979. Hoy, ya no tiene el mismo punch, pero sigue siendo relevante, pues representa alrededor de 400 mil trabajadores y ya no sólo en la industria automotriz (donde aún representa aproximadamente a 150 mil trabajadores en Ford, GM y Stellantis), sino también en otros sectores como hospitales y universidades. Esta huelga es la primera en los 88 años de existencia de este sindicato.

Esta huelga es de tamaño muy limitado, pues sólo involucra tres plantas por el momento, una de GM en Missouri (pickups y vans), una de Ford en Michigan (SUVs y pickups) y una de Stellantis en Ohio (Jeeps y pickups), que en su total sólo implican 13 mil trabajadores. Por el alcance limitado de esta primera fase de la huelga, no se ha sentido un efecto económico importante a nivel macro, pero considerando que estas compañías representan 40% del total de ventas de autos en EU, si la huelga escalara significativamente sí pudiera haber repercusiones muy importantes allá y acá.

¿Cuál es el meollo del asunto? Empecemos por lo fácil de comprender, que son las prestaciones laborales concretas que pide la UAW. El sindicato ha pedido incrementos salariales de 40% prorrateados en cuatro años, lo cual está lejos de lo que han ofrecido las armadoras que es un aumento de 21%, con 10% aplicable de inmediato. La UAW también ha solicitado se reinstale la prestación denominada “COLA” (Cost-of-Living-Adjustment) que busca actualizar ciertas prestaciones (como las aportaciones de seguridad social y otras adicionales) conforme inflación, y cuyo beneficio se había cancelado por las automotrices durante los procesos de bancarrota y reorganización que aplicaron en la crisis de 2008. Finalmente, la UAW busca que se terminen los escalafones laborales, siendo que la estructura actual prevé que los trabajadores con antigüedad de 2007 o antes ganen 33 dólares la hora, mientras que los que se incorporaron después ganan sólo de 17 dólares por hora.

Pero quizá la batalla más importante de la huelga sea la lucha por obtener algún tipo de seguridad laboral dentro de los procesos de migración de la industria automotriz hacia los vehículos eléctricos. En EU, cada vez hay más voces dentro de los círculos sindicales que señalan que los incentivos aprobados por el gobierno de Biden para la transición energética son utilizados por la industria automotriz para migrar trabajos de los estados sindicalizados del norte —mejor pagados— a los estados no sindicalizados del sur —peor pagados—. Así, se estima que los estados del sur de EU han recibido al menos 55% del total de inversión privada en infraestructura para construir vehículos eléctricos; así las nuevas fábricas en el sur incluyen una de Hyundai en Georgia, una de Toyota en Carolina del Norte, una de Tesla en Texas, una de BMW en Carolina del Sur, una de Mercedes-Benz en Alabama, una de GM en Tennessee y una de Ford en Kentucky. Siendo que las plantas en el sur de EU generalmente no son sindicalizadas, se imaginarán que a la UAW no le gusta nada la idea de que sea en esa región donde se generan los nuevos trabajos y menos aún cuando dicha transición está fondeada en gran parte con dinero de impuestos; claramente dentro de las negociaciones se buscará atacar esta tendencia.

En fin, a seguir poniendo atención en qué pasa, pues puede haber impactos importantes para la industria automotriz en México, por un lado, puede haber paro de labores aquí en el corto plazo, pero, por otro lado, puede que nuestro país se vuelva aún más atractivo para nuevas plantas debido a un clima laboral más amigable.

Tomatazos en @MrMejiaCosenza.