Los próximos seis años

MAURICIO VILA DOSAL. EXCÉLSIOR

Estamos a un año de una elección que será trascendental para el porvenir, donde, en democracia y libertad, renovaremos la mayoría de los poderes públicos del país.

El próximo sexenio definirá nuestra forma de vida para los próximos seis lustros. No es una exageración. Existen desafíos inmediatos que requerirán de una enorme capacidad de liderazgo para superarlos. Destaco tres: pobreza y desigualdad, inseguridad y bajo crecimiento económico.

Esos desafíos son superables, pero demandan unidad nacional para llevar prosperidad y tranquilidad a cada familia mexicana. Eso implica construir, todos juntos, un nuevo modelo de convivencia. 

El primer gran desafío es construir justicia social, reduciendo la pobreza y la desigualdad. Dar una garantía a millones de personas de que tendrán una vida mejor debe ser la gran causa nacional que nos una y movilice. Los niveles de pobreza parten al país en dos: en el norte, el promedio de ingreso es de 256 mil pesos anuales y en el sureste, 141 mil. La pobreza y la vulnerabilidad de 96 millones de personas es socialmente insostenible y moralmente inaceptable.

En la desigualdad reside el origen de muchos problemas de México.

Superar la pobreza implica tener mejores programas sociales, detonar la inversión y el empleo, apostar por la educación y fortalecer el Estado de derecho.

Todo esto lo hemos hecho en Yucatán. Sabemos que es posible avanzar. Sabemos cómo hacerlo.

El país requiere una tercera generación de programas sociales para que la gente no sólo sobreviva en la pobreza, sino que salga de ella. Hay 28 millones de personas que no tienen para comer, 35 millones sin salud. La ayuda a estas personas es insustituible. Pero debemos hacer más: tenemos que darles la mano para que aprendan, emprendan, se empleen y cooperen. Hay mucho talento en México: debemos facilitarles a las personas que lo desarrollen para salir adelante.

De manera simultánea, hay que tener un gran acuerdo nacional para generar empleo: invertir, educar y hacer de la ley el molde de convivencia mexicana.

Invertir más es imprescindible. Hay una gran oportunidad internacional para hacer que México se convierta en el destino de cientos de empresas que quieren salir de Asia e instalarse en América. Aprovechar la demanda, invertir masivamente en infraestructura principal, aunque no exclusivamente, en el sureste.

En Yucatán estamos desarrollando programas de gran visión como Yucatán Digital, en donde llevamos internet a los 106 municipios; un nuevo sistema de movilidad en la capital e importantes municipios; el Tren Maya; la construcción de tres parques eólicos y dos solares; dos nuevas centrales termoeléctricas; una nueva línea de abastecimiento de gas natural para la península; nuevos espacios públicos, la modernización y ampliación del puerto de altura en Puerto Progreso, que abrirá la posibilidad de ser la nueva frontera de las exportaciones al este de nuestra vecino del norte; además de la atracción de nuevas inversiones que generan empleos en todo el estado.

Mucho de ello lo hacemos en coordinación con el gobierno federal y los gobiernos municipales porque en esta colaboración y trabajo en equipo se logran los mejores resultados para los ciudadanos. Lo he dicho antes: los ciudadanos ya están cansados de confrontaciones estériles. Lo que quieren son resultados por parte de sus gobiernos y a eso nos hemos dedicado.

Muchos de los problemas sociales se resolverán si logramos reconectar las necesidades de la familia, la escuela y la empresa. Tenemos que educar para producir, producir para crecer y crecer para repartir. Ésa es la mejor forma de asegurar que a todas y a todos nos vaya mejor.

Y, por último, está el reto de hacer de la ley el núcleo de convivencia nacional. Yucatán es el estado más seguro del país. Tenemos poco más de un homicidio por cada cien mil habitantes. En el país se registran casi 24, pero hay estados que tienen 107. No tuvimos un solo secuestro el año pasado. Llevar la tranquilidad a cada hogar es posible.

Hemos desarrollado un sistema de seguridad integral. Emprendimos mucho de lo mencionado antes, pero adicionamos un tema clave: hemos revalorado la función policial. No sólo tenemos policías capacitados, entrenados, bien equipados y pagados: están certificados. Con eso generamos confianza de la sociedad. Adicionalmente, construimos incentivos para que los policías mantengan su certificación. Somos uno de los pocos estados que les ofrece vivienda a través del Infonavit. Las y los hijos de nuestros policías tienen becas al 100% para estudiar en donde quieran: escuela y universidades públicas y privadas, siempre y cuando mantengan su certificación. Eso genera orgullo y un potente incentivo para que se genere una carrera policial. Hemos fortalecido la prevención, la investigación y la readaptación.

Las elecciones de 2024 definirán la forma como viviremos los próximos seis lustros. Seis años para seis lustros. Estoy seguro de que es posible unir el país para que nuestras familias vivan mejor. Las y los mexicanos deberemos optar por elevar a la Presidencia a un liderazgo que convoque a grandes causas comunes, que haya probado con resultados que se puede vivir mejor y en paz.

Que nada nos detiene si vamos juntos a un destino común.

Gobernador de Yucatán*