México y EU paran pleito comercial por elecciones

MICHAEL STOOT Y CHRISTINE MURRAY. THE FINANCIAL TIMES

Los gobiernos de Estados Unidos y México dejan para otro momento dos disputas comerciales, frustrando a los líderes empresariales que quieren que se respete el pacto comercial regional. Funcionarios y expertos que le dan seguimiento a las conversaciones lo achacan a las elecciones presidenciales del próximo año en ambas naciones.

Las conversaciones entre EU, Canadá México que concluyeron en Cancún el viernes produjeron pocos avances en las disputas que se arrastran desde 2021 sobre las políticas energéticas nacionalistas de México y las reglas proteccionistas de la industria automotriz en Estados Unidos.

EU no ha cumplido con la decisión de un panel de enero en el contexto del acuerdo comercial que existe entre las tres naciones, conocido como T-MEC, que falló a favor de los fabricantes de automóviles mexicanos y canadienses.

México no se ha quejado del incumplimiento del fallo por parte de EU, mientras que Washington no avanza en la disputa sobre las políticas energéticas nacionalistas de México, que favorecen a los campeones con respaldo del Estado.

“Se llegó a una decisión tanto en el gobierno estadunidense como en el mexicano de tratar de manejar todas las tensiones hasta después de las dos elecciones”, dijo Claudia Ruiz Massieu, legisladora mexicana que encabeza el comité del Senado para la implementación del T-MEC.

Luis de la Calle, ex negociador del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan), dijo que EU no está acatando la decisión del panel sobre autopartes, que determinó que Washington aplicaba de manera estricta las reglas sobre la proporción de piezas que deben fabricarse regionalmente, para apaciguar a los sindicatos. 

La incertidumbre sobre las disputas inquieta a los inversionistas en una región con más de un billón de dólares de comercio anual. Puede dañar una oportunidad única para atraer más inversión de fabricación como parte de la tendencia mundial de trasladar la producción más cerca de casa.

El presidente de EU, Joe Biden, ha convertido en una prioridad ganar la cooperación de su homólogo mexicano, el populista Andrés Manuel López Obrador, para reducir el número sin precedente de migrantes, principalmente latinoamericanos, que llegan a la frontera sur de Estados Unidos.

Como resultado, según los expertos, el gobierno de Biden se muestra renuente a criticar las políticas energéticas nacionalistas de México. Si no fuera por la cuestión migratoria, un diplomático de alto nivel de la región dijo que EU sería “mucho más agresivo” en las disputas comerciales.

“Mientras la administración de López Obrador coopere en materia de inmigración, tengo la sensación de que la administración (Biden) es muy reacia a presionar en los otros temas”, dijo David Gantz, miembro del Instituto Baker de la Universidad Rice en Texas.

Los funcionarios estadunidenses dicen que tienen que trabajar duro para reconstruir el diálogo desde la presidencia de Donald Trump, quien describió a los mexicanos como asesinos, violadores y narcotraficantes y amenazó con cerrar la frontera. Señalan el éxito del acuerdo a la hora de proteger los derechos de los trabajadores en México en virtud de disposiciones laborales de gran alcance.

Los tres líderes se reunieron en enero y en los últimos meses tanto empresas estadunidenses como canadienses han obtenido permisos individuales y contratos en el sector energético para algunas compañías.

Las consideraciones de política interior puede hacer que EU intensifique su lucha contra la oposición de México al maíz genéticamente modificado antes de las elecciones, ya que es importante para estados clave de la franja del maíz como Iowa.

Sin embargo, es probable que el punto muerto sobre el suministro de energía y el sector automotor continúe hasta que haya nuevos gobiernos dentro de 18 meses. Las elecciones presidenciales y para el Congreso en México son en junio de 2024, mientras que en Estados Unidos serán en noviembre.

Los grupos empresariales estadunidenses expresaron su frustración, al igual que el sector mexicano de automóviles y camiones, el séptimo más grande del mundo. Muchos creen que el incumplimiento de EU sienta un mal precedente y esto le facilitaría a México ignorar futuras resoluciones. “Debilita el pacto como instrumento de seguridad jurídica”, dijo un representante de la industria, y añadió que el incumplimiento también amenaza con socavar una revisión del T-MEC prevista para 2026.

Pocos creen que el pacto corra el riesgo de deshacerse, pero cómo y si se modifica depende de quién gobierne en Estados Unidos y en México.

“La plena aplicación y el cumplimiento del acuerdo del T-MEC son la única manera de mantener un amplio apoyo político para el mismo”, dijo Arturo Sarukhán, ex embajador de México en EU que ahora es consultor en Washington. “Dar largas hasta después de las elecciones presidenciales en México y EU en 2024, o no hacer cumplir o acatar los compromisos del acuerdo, dañará el apoyo político para el T-MEC a largo plazo.