(BERTHA BECERRA. EL SOL DE MÉXICO)
Desde sus instalaciones en México, el Centro Internacional de Mejoramiento del Maíz y Trigo (CIMMYT) impulsa investigaciones lideradas por mujeres científicas que generan evidencia para optimizar la calidad nutricional y fitosanitaria de cultivos estratégicos como trigo, maíz, sorgo y mijo. Este trabajo clave fortalece procesos agroindustriales y respalda políticas públicas que buscan mejorar la nutrición y seguridad alimentaria para millones de personas.
Generar evidencia sobre la calidad nutricional y sanitaria de cultivos como trigo, maíz, sorgo y mijo es el enfoque principal en laboratorios del CIMMYT, según afirmaron las investigadorasresponsables. En México, mujeres científicas lideran análisis que buscan aportar bases técnicas para mejorar procesos agroindustriales y fortalecer políticas públicas en nutrición y seguridad alimentaria.
“Itri Ibba, científica del Laboratorio de Calidad del CIMMYT, señaló que analizar la calidad del grano contribuye a producir alimentos más nutritivos e inocuos. Además, dijo que esta información genera evidencia clave para la agroindustria y el diseño de políticas públicas en nutrición y seguridad alimentaria“, comunicó el organismo.
Los análisis realizados permiten entender cómo las características del grano inciden en procesos como la nixtamalización y la disponibilidad de micronutrientes, así como en la reducción de riesgos vinculados a contaminantes como las aflatoxinas. Según el CIMMYT, vincular la investigación científica con la alimentación cotidiana y la salud pública es prioritario.
Trabajar en la mejora del grano de cultivos como trigo, maíz, sorgo, mijo y otros cereales es una forma concreta de contribuir a dietas más saludables y a sistemas agroalimentarios más sólidosItri Ibba, científica del Laboratorio de Calidad del CIMMYT
En el Laboratorio de Semillas del CIMMYT, mujeres científicas encabezan procedimientos en conjunto con instituciones nacionales como el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) y el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP).
De acuerdo con Noemí Valencia Torres, gerente del laboratorio, “su trabajo consiste en asegurar que la semilla distribuida o introducida al país no representa un riesgo fitosanitario“, pues de no ser así, podrían generarse problemas en el campo mexicano que afectarían la producción agrícola.
Investigación para enfrentar el cambio climático y fortalecer cultivos
Desde su base global en México, el CIMMYT impulsa investigaciones que integran herramientas genómicas para identificar riesgos como resistencia a enfermedades y adaptación al cambio climático, además de evaluar la calidad del grano. Este enfoque pretende acelerar los ciclos de mejoramiento y aumentar la capacidad de respuesta ante diversos escenarios productivos.

La investigación también incorpora enfoques de diversificación de cultivos y sistemas productivos, evaluando especies alternativas para zonas afectadas por sequías y promoviendo esquemas de producción resilientes que disminuyen la vulnerabilidad ante la variabilidad climática y amplían las opciones productivas para comunidades agrícolas, según afirmó el organismo.
La ciencia desarrollada por el CIMMYT se valida en condiciones reales mediante una red de plataformas agronómicas donde mujeres científicas y técnicas de campo trabajan junto a mujeres agricultoras y comunidades rurales. La finalidad es impulsar la adopción de prácticas de agricultura regenerativa que mejoren la productividad y el manejo sostenible de cultivos diversos.
En regiones como el Bajío, estas plataformas funcionan en colaboración con aliados del sector privado, como Heineken México, con el objetivo de traducir la ciencia en soluciones prácticas para fortalecer la resiliencia, promover el uso eficiente del agua y mejorar el bienestar de las comunidades agrícolas.
El CIMMYT atribuye este esfuerzo a la inversión sostenida del sector público y privado, que permite a las mujeres científicas liderar, generar y aplicar conocimiento desde México, lo que contribuye a la transformación sostenible de los sistemas agroalimentarios con un impacto que trasciende fronteras.


