Nuevo organismo anticárteles de EU es un reto para México

(JUAN CARLOS RODRÍGUEZ. EL SOL DE MÉXICO)

La Joint Interagency Task Force-Counter Cartel (JIATF-CC), el recién creado organismo de Estados Unidos que se encargó de recopilar y procesar información de inteligencia para convertirla en un manual de instrucciones para emboscar a Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, es al mismo tiempo un apoyo y una amenaza para las instituciones mexicanas.

Con el rebuscado nombre de Fuerza de Tarea Conjunta Interinstitucional contra los Cárteles, la JIATF-CC logró una articulación sin precedentes de una multitud de oficinas militares, de inteligencia y financieras de Estados Unidos, así como la convergencia de los más avanzados recursos tecnológicos, lo que pone a México ante un dilema: o actualiza su sistema de inteligencia o se quedará a la zaga.

Las disparidades institucionales, tecnológicas y de recursos económicos que existen entre ambos países “crean una brecha que, de no ser atendida urgentemente, consolidará una relación de dependencia informacional en la que México será receptor pasivo de inteligencia procesada por Estados Unidos, con las implicaciones de soberanía que ello conlleva”, refiere un documento elaborado por la firma Asimetrics, especializada en análisis de inteligencia, y compartido en exclusiva para El Sol de México.

Conformada apenas el 15 de enero pasado, alojada en el seno del Comando Norte del Ejército de Estados Unidos y coordinada por el general Maurizio Calabrese, la oficina que entraña la nueva arquitectura de inteligencia del presidente Donald Trump contra los cárteles mexicanos también representa una oportunidad para actualizar el marco legal que regula las funciones del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) mexicano e invertir en personal, tecnología y capacidades logísticas.

“La activación de la JIATF-CC puede ser aprovechada estratégicamente como catalizador para la modernización tecnológica del sistema de inteligencia mexicano”, destaca el análisis de Asimetrics, el cual agrega que México debe aprovechar la coyuntura para negociar transferencia de capacidades de análisis, acceso a plataformas de inteligencia y capacitación de analistas como una contraprestación al acceso informacional que México proporcione.

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La persecución y posterior abatimiento de El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el pasado 22 de febrero, fue posible gracias a la información de inteligencia que con una velocidad inédita proporcionó a México la JIATF-CC, una oficina en la que convergen expertos de 12 instituciones que han dejado a un lado el celo que durante años los mantuvo distantes y que ahora operan de manera coordinada.

Se trata de un nodo en el que participan analistas del Departamento de Defensa (DoD), el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), el Departamento del Tesoro (DoT), el Buró Federal de Investigación (FBI), la Administración para el Control de Drogas (DEA), el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), y la Oficina de Aduanas y Control Fronterizo (CBP).

Y como si ese cúmulo de instituciones fuera poco, la nueva oficina anti-cárteles también tiene un asiento para cada una de las instancias que integran la comunidad de inteligencia: la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA), la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial (NGA) y la Oficina Nacional de Reconocimiento (NRO).

“Una cosa que deberíamos aprender en México de la fusión de inteligencia que practican en Estados Unidos es no caer en los protagonismos”, opina Raúl Álvarez Paniagua, experto en inteligencia militar con especialidad en Seguridad y Defensa.

“Si te das cuenta, las agencias en Estados Unidos no tienen ese conflicto porque poseen una visión de que es un trabajo interinstitucional. Yo creo que aquí en México las instituciones deberían aprender a no ser individualistas, no tener celos de los éxitos del colega y ver el trabajo de manera integrada”, agrega Álvarez, también especialista en análisis de riesgos e inteligencia prospectiva.

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La creación de la JIATF-CC comenzó a prepararse desde el inicio del segundo mandato del presidente Donald Trump, cuando se designa a seis cárteles mexicanos como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO) y Organizaciones Criminales Transnacionales Significativas (SDGT), lo que otorga a las agencias de Estados Unidos un mandato legal expansivo que incluye operaciones de inteligencia, financieras, militares, espaciales y tecnológicas.

De acuerdo con documentos del Congreso de Estados Unidos, la velocidad y precisión del trabajo de la JIATF-CC se debe, entre otras razones, a la convergencia de recursos tecnológicos como SIGINT (inteligencia de señales), IMINT (inteligencia de imágenes) y HUMINT (inteligencia humana), que son las tres principales disciplinas de inteligencia utilizadas para recopilar información estratégica, táctica y operativa.

Su trabajo incluye identificación de patrones de comportamiento de líderes los cárteles, rutas de trasiego y redes de distribución; traducción automática y análisis semántico de comunicaciones interceptadas; mapeo de redes para identificar la estructura organizacional de los grupos delictivos, vínculos entre células, relaciones con actores políticos y económicos, y detección automatizada de patrones de lavado de dinero, estructuración de transacciones y redes de empresas fachada vinculadas a capos mexicanos.

Explicado por Raúl Álvarez en términos más simples, el trabajo de la JIATF-CC previo a la captura de El Mencho consistió en hacer estudios del contexto político (redes de cooptación política), nivel de gobernanza (control territorial que ejerce la organización criminal), capacidades militares (armamento y equipamiento con el que cuenta), liderazgo (poder de mando del capo y sus principales lugartenientes) y de las condiciones económicas (capacidad financiera, lavado de activos y ganancias).

Con esta información, la Secretaría de la Defensa Nacional, a cargo del general Ricardo Trevilla Trejo, tuvo en sus manos los insumos informativos para saber dónde se ocultaba Oseguera Cervantes, el número de sicarios que lo acompañaban, su capacidad de fuego, el armamento y los vehículos que debían llevar al operativo, la red de apoyo del criminal y las posibles reacciones a su captura o abatimiento, así como la capacidad financiera para recomponerse como cártel y continuar con sus actividades delictivas.

Según Asimetrics, la Fuerza de Tarea estadounidense cuenta con un análisis regional de México y el nivel de riesgo para la seguridad nacional. Según este atlas, la zona con mayores amenazas es el noroeste (Baja California, Sonora, Sinaloa y Chihuahua), donde se recomienda establecer protocolo de enlace entre el Centro Nacional de Inteligencia de México (CNI) y  la JIATF-CC; activar un canal de comunicación entre la Unidad de Inteligencia Financiera y la Red de Control de Delitos Financieros de Estados Unidos (FinCEN) en tiempo real.

En orden descendente, las zonas con más riesgos a la seguridad nacional son la occidental (Jalisco, Michoacán, Guanajuato y Colima), seguida del noreste (Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y Zacatecas).

Desde la óptica de Asimetrics, la integración interinstitucional del JIATF-CC “representa un modelo organizacional que México debe replicar en su propio sistema de fusión de inteligencia. El Centro Nacional de Inteligencia debe evolucionar hacia una estructura de mando integrada que supere la fragmentación institucional actual y permita la generación de inteligencia fusionada de calidad”.

Sin embargo, el principal obstáculo es la reforma a la Ley de Seguridad Nacional que se realizó para armonizarla con la Ley del Sistema Nacional de Investigación e Inteligencia. Mientras persista la tensión entre las funciones de seguridad nacional del Centro Nacional de Inteligencia (preservar la integridad del Estado) y sus funciones de seguridad pública (investigar y perseguir delitos), el sistema de inteligencia mexicano operará con una ambigüedad jurídica que puede comprometer la calidad de su trabajo, refiere el reporte.