Producción de camiones en México en crisis: industria pide intervención federal

(TZUARA DE LUNA. EXPANSIÓN)

La situación es crítica. La industria productora de vehículos pesados, que incluye camiones y autobuses, en México, registró en enero de este año sus peores cifras al ensamblar 6,653 unidades, lo que significó una caída de 51.9% frente al mismo mes del año anterior, y que al mismo tiempo, se convirtió en la cifra más baja desde que tiene registro el Inegi.

La coyuntura ya ha ocasionado la pérdida de 6,000 puestos de trabajo en el sector, lo que significó una reducción del 20% de la plantilla laboral a nivel nacional, puesto que las plantas de manufactura ya están resintiendo los impactos en sus márgenes de ganancia y rentabilidad. Con este panorama, la industria ha encendido las alertas, pidiendo la intervención de las autoridades a nivel federal.

“Desde aquí hacemos un llamado para implementar acciones estratégicas para impulsar la industria automotriz de vehículos pesados establecidos en México en 2026 a la luz de estos resultados que estamos estableciendo”, subraya Alejandro Osorio, director de asuntos públicos y comunicación de la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (Anpact).

El problema de la producción, en donde se ha dejado de fabricar poco menos de la mitad de los vehículos con respecto a las cifras más antiguas disponibles del Inegi, que datan de enero 2018 cuando se llegaron a fabricar 12,013 unidades, se explica desde diferentes aristas.

Primero, está relacionado con la incertidumbre generada por las políticas proteccionistas del presidente Donald Trump en Estados Unidos, país donde los camiones y autobuses “Hechos en México” de exportación ven su principal destino.

Las exportaciones del sector en enero totalizaron 5,076 unidades, lo que significó una caída de 53.7% y al mismo tiempo, se colocó como la cifra más baja dentro de los registros de Inegi. Tan solo a Estados Unidos, la cifra total de exportaciones, que fue de 4,783 unidades, representó una caída de 54.9%.

Pero ya que desde México no se puede tener una injerencia directa en las políticas comerciales adoptadas por el país vecino del norte, la industria ha puesto un principal foco en las acciones que pueden tomarse al interior del territorio nacional, pues en el mercado doméstico, de cada 10 vehículos que se comercializan, nueve corresponden a unidades de manufactura mexicana.

Las ventas en el mercado interno minorista totalizaron 2,073 unidades, esto es, una baja interanual de 46.3%, la cifra más baja desde que cuenta con registros el Inegi, una situación que Guillermo Rosales, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), explica está relacionada con el debilitamiento de la economía en general.

“Una economía estancada no propicia una palanca de desarrollo y de generación de oportunidades para la renovación vehicular… Como podemos observar, el arranque de 2026 nos está manteniendo en una tendencia de deterioro grave en la comercialización de vehículos comerciales pesados”, sostiene.

La debilidad en el mercado interno también está ocasionada porque Osorio llama una “importación desmedida” de unidades usadas procedentes de Estados Unidos, una problemática que México viene arrastrando desde años atrás. De acuerdo con los últimos datos disponibles de la internación de vehículos pesados usados, en 2025 estos totalizaron 39,833 unidades, lo que significó que, de cada 100 camiones o autobuses nuevos vendidos en el país, ingresaron alrededor de 65 unidades usadas.

El papel de las autoridades

La legislación actual permite la internación de vehículos usados con entre ocho y 10 años de antigüedad pagando un arancel de 10%, un porcentaje que la industria considera “extremadamente negativo” al ser tan bajo y con ello, ser un aliciente para la adquisición de este tipo de unidades.

En miras de mantener la plantilla laboral de la industria, incrementar el consumo de la producción y proveeduría nacional, el sector les ha solicitado a las autoridades que el pago se incremente al 50%. Rosales describe que, a principios de febrero, se reunió con Édgar Amador, secretario de Hacienda, con el objetivo de lograr este aumento.

“Encontré receptividad, por supuesto, la oferta de abrir una mesa técnica para analizar la propuesta y confiamos que la sensibilidad política y económica que ha mostrado la presidenta para fortalecer a la industria nacional se concrete con la aceptación de esta propuesta”, comenta.

Además de estos cambios normativos, la industria les ha solicitado a las autoridades federales impulsar programas de renovación vehicular, lo que si bien, ya se ha puesto sobre la mesa y ha parecido tener una atención favorable, la situación actual de las finanzas públicas han vuelto complicado su materialización.

“Las condiciones de escasez en las finanzas públicas no han permitido que se concreten los planes de renovación vehicular que hemos venido abogando y sobre los cuales ha habido expectativa de poderse concretar con la administración pública federal”, añade Rosales.

Con este panorama, la industria le habla de manera directa al gobierno federal con el objetivo de tomar acciones por el bienestar de la industria, que además de representar el 1.3% del Producto Interno Bruto manufacturero en el país, coloca a México como el sexto mayor productor de vehículos a nivel internacional.

“Por eso es que hacemos un llamado al gobierno federal que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum para que esta industria siga manteniendo el liderazgo mundial que hasta ahora lo tenemos, esta industria exportadora y productora de vehículos pesados y que ha sido ejemplo en México de innovación, de inversión y de compromiso por México. Esta industria establecida en México genera empleos, recaudación, derrama económica y es ancla de la cadena de suministro que da empleo a miles de familias”, urge Osorio.