(WENDY FERNÁNDEZ. EXCÉLSIOR)
El sector espacial se perfila para mantener una expansión sostenida en 2026, luego de cerrar un año récord en inversiones impulsado por el gasto público en seguridad nacional y el renovado interés del capital privado.Play Video
De acuerdo con análisis del fondo especializado Seraphim Space, la industria aeroespacial vive un momento clave en el que el espacio dejó de ser solo un ámbito científico para convertirse en un activo estratégico y geopolítico.
Durante 2025, la inversión privada global en tecnología espacial (SpaceTech) creció 48%, alcanzando los 12 mil 400 millones de dólares, una cifra que superó el máximo previo registrado en 2021 y confirmó la recuperación total tras la desaceleración de 2022. Solo en el último trimestre del año se inyectaron 3 mil 800 millones de dólares, reflejo del apetito renovado de los inversionistas por este sector.
Uno de los factores más relevantes detrás de este crecimiento es que la infraestructura espacial ahora es considerada una prioridad nacional para múltiples países.
Los gobiernos ven en los satélites, los sistemas de defensa antimisiles y las plataformas de observación orbital herramientas clave para proteger su soberanía, fortalecer su seguridad y obtener ventaja estratégica frente a otras potencias.
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Este enfoque ha llevado a una mayor competencia internacional por atraer inversiones y talento en el ámbito espacial. En particular, los proyectos relacionados con satélites soberanos, vigilancia avanzada y comunicaciones seguras están recibiendo una parte importante de los recursos públicos.
¿Estados Unidos lidera la inversión global?
En este contexto, Estados Unidos se consolidó como el principal destino de capital en 2025, al concentrar cerca del 60% de la inversión mundial, equivalente a 7 mil 300 millones de dólares. Este liderazgo estuvo impulsado por el fuerte gasto en servicios de lanzamiento, así como por programas de defensa ligados al Pentágono, entre ellos la iniciativa conocida como Golden Dome.
Además, en diciembre pasado el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que declaró al espacio como un eje central de la seguridad nacional y del crecimiento económico, una señal que los mercados interpretan como un respaldo político directo al sector y que podría traducirse en mayores flujos de financiamiento en 2026.
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¿Cuáles serán los motores clave?
Más allá del gasto gubernamental, los inversionistas identifican otros catalizadores importantes para el próximo año. Entre ellos destacan la integración de inteligencia artificial en hardware espacial, el análisis de datos satelitales y la optimización de operaciones en órbita. Estas tecnologías permiten reducir costos, mejorar la precisión y ampliar los usos comerciales del espacio.
Otro elemento que genera expectativas es el crecimiento de la capacidad de lanzamiento, un segmento donde empresas privadas siguen apostando fuerte para atender la creciente demanda de satélites comerciales, militares y científicos.
¿Cuál será el posible impacto de una OPI de SpaceX?
Uno de los eventos más esperados por el mercado es una eventual oferta pública inicial (OPI) de SpaceX. De concretarse, este movimiento podría funcionar como un catalizador decisivo, validando al sector espacial como una clase de activo madura y abriendo el camino para que otras empresas SpaceTech de etapa avanzada consideren salir a bolsa.
Mientras tanto, Europa registró un crecimiento más moderado, afectado por un entorno macroeconómico más restrictivo. En contraste, Asia mantuvo niveles elevados de inversión, con China aportando alrededor de 2 mil millones de dólares, enfocándose en fabricación de satélites y desarrollo de lanzadores nacionales.
En conjunto, el panorama sugiere que 2026 podría consolidar al sector espacial como uno de los pilares tecnológicos y estratégicos de la próxima década, con un papel cada vez más relevante en la economía global y la seguridad internacional.

