Tecnología armamentística: China tiene sometido a EEUU, mientras Rusia avanza

JAVIER BENÍTEZ. SPUTNIK

Mientras el Comité Selecto de la Cámara de Representantes del Congreso de EEUU sobre el Partido Comunista Chino, pide a la Casa Blanca no prorrogar el Acuerdo de Ciencia y Tecnología con China, Greg Hayes, director de Raytheon, declaró que a los fabricantes de armas occidentales les resultará imposible cortar completamente los lazos con Pekín.

EEUU, sin escapatoria

Que EEUU es una potencia imperial en decadencia desde hace décadas, no es una novedad. Tal vez la ‘novedad’ sea que en este último año, su caída, que era controlada, se ha convertido en una caída libre sin que al final del trayecto haya ninguna red. Es como si alguien va conduciendo un autobús, y en plena bajada, en vez de controlar la velocidad para evitar un accidente, hace todo lo contrario: acelera, y entonces el pedal del acelerador queda clavado y ya no se puede frenar. El desenlace de un escenario así sólo puede ser fatal.

Pero parece que hay muchos ‘pasajeros’ en ese autobús llamado EEUU, quienes en una actitud completamente suicida, van y pisan el acelerador más a fondo. Así, este martes los miembros del Comité Selecto de la Cámara de Representantes del Congreso de EEUU sobre el Partido Comunista Chino, enviaron una carta abierta al secretario de Estado, Antony Blinken, donde afirman que Washington “debe dejar de alimentar su propia destrucción” al cooperar con China en el sector científico–técnico. Hay que destacar que dicho convenio de cooperación entre Pekín y Washington, es el más antiguo entre ambos, y expirará el próximo 27 de agosto.

“Estamos preocupados en cuanto a que la República Popular China haya utilizado previamente el Acuerdo de Ciencia y Tecnología [STA, por sus siglas en inglés] para avanzar en sus objetivos militares y siga haciéndolo. Extender el STA entre EEUU y China solo pondría en mayor peligro nuestros estudios y propiedad intelectual”, afirmó el congresista republicano Mike Gallagher, jefe de dicho comité, quien además calificó el STA de “obsoleto”.

Para el analista internacional Eduardo Luque, este pedido “Era lo esperado y lo esperable. La ruptura de relaciones económicas que se va agudizando entre China y EEUU, necesariamente tenía que pasar también por el corte del intercambio de conocimiento”.

La realidad es la única verdad

Pero la realidad da un cachetazo a los miembros de dicho comité y al pedido que realiza. O están muy mal informados e ignoran la realidad tecnológica dependiente que tiene EEUU de China, o no es más que otra operación propagandística. En todo caso, es un brindis al sol.

En este sentido, Greg Hayes, director de Raytheon, una de las mayores empresas aeroespaciales y de defensa de EEUU, sentenció que las empresas armamentísticas de su país no pueden desvincularse de China. “Podemos reducir el riesgo, pero no desacoplarnos”, dijo Hayes al Financial Times, y agregó que creía que este era el caso “para todos”.

“Piense en los 500 mil millones de dólares de comercio que van de China a los EEUU cada año. Más del 95% de los materiales o metales de tierras raras provienen o se procesan en China. No hay alternativa. Si tuviéramos que retirarnos de China, nos llevaría muchos años restablecer esa capacidad, ya sea a nivel nacional o en otros países amigos”, dijo Hayes.

Estos comentarios subrayan las dificultades que enfrentan los fabricantes occidentales en medio de la creciente fricción entre China, por un lado, y EEUU y sus aliados, por otro. Basta recordar que el pasado mes de febrero, Pekín impuso nuevas sanciones, tanto a Raytheon, como a Lockheed Martin, su homólogo estadounidense en defensa, por suministrar armas a Taiwán. Hayes también ha sido sancionado.

Al respecto, Luque da muchos ejemplos de tecnologías chinas que EEUU utiliza en su industria militar. Por ejemplo, cita que “los grandes portaaviones norteamericanos están fabricados con acero especial que viene de un país cuya capital el Pekín, porque EEUU hace tiempo que ha reducido su producción siderúrgica y la envió a China, igual que hizo Europa”.

Chips de lavadoras rusas

Y hablando de tecnología militar, el pasado año Occidente se vanagloriaba de haber causado un gran problema a Rusia en ese apartado. Así, el miércoles 11 de mayo de 2022 la secretaria de Comercio de EEUU, Gina Raimondo, decía al Comité de Asignaciones del Senado: “Tenemos informes de ucranianos que aseguran que cuando encuentran equipo militar ruso abandonado o destruido, está lleno de semiconductores que sacaron de lavavajillas y refrigeradores”.

Mientras, cuatro meses más tarde, precisamente el miércoles 14 de septiembre de 2022 durante su discurso del Estado de la Unión Europea, la presidenta de la Comisión Europea, la alemana Ursula von der Leyen, declaraba: “El Ejército ruso está tomando chips de lavadoras y frigoríficos. Su industria está por los suelos”.

Pasado más de un año de que, según Occidente, la industria rusa está por los suelos, Rusia anuncia el inicio de la producción de camuflaje “invisible” para tanques. El nuevo material de camuflaje ruso promete reducir la visibilidad de tanques y otros equipos militares durante las misiones.

Según Rostec, corporación estatal rusa establecida a finales de 2007 para promover el desarrollo, la producción y la exportación de productos industriales de alta tecnología para los sectores civiles y de defensa, varias empresas locales de ingeniería ya recibieron las primeras muestras para equipar los tanques con la nueva protección.

Uno de los elementos principales del nuevo camuflaje ruso es su manta, que protege los equipos contra la detección por radar y dispositivos de reconocimiento de imágenes térmicas, lo que permite también un camuflaje óptico.

“Si me permiten la broma, me parece que me voy a comprar una lavadora y un lavaplatos ruso porque me asegura una enorme fiabilidad: si con los chips de una lavadora se consigue camuflar un tanque, qué no serán capaces de hacer esas lavadoras”, ironiza el analista.

“Realmente […] hay que tomar un par de copas de coñac para no acabar riéndose de las inmensas estupideces de los políticos europeos, lo cual demuestra una cosa muy peligrosa: el bajísimo nivel intelectual de los políticos que tienen teóricamente una enorme responsabilidad”, subraya Eduardo Luque.