¿Un futuro preocupante para el sector cafetalero de México?

(ROBERT H. MANSON. CRÓNICA)

El sector cafetalero de México ha sufrido constantes crisis desde principios de los 90s con el cierre del Instituto Mexicano del Café (INMECAFE) y la eliminación de los acuerdos internacionales que regularon los niveles de producción en países productores y mantuvieron buenos precios para sus cafeticultores. La desaparición de una institucionalidad en la cafeticultura mexicana, el cambio de sistema de mercado con unos pocos actores comerciales que controlan el 85% de ventas en el sector y las crisis recurrentes de ciclos de sobreproducción y bajos precios en los mercados internacionales, han tenido un impacto importante en los cafeticultores de México, en particular los pequeños productores (< 2 ha) que dominan el sector (93% de productores). La desaparición del INMECAFE no sólo impactó el sistema de comercialización del café, sino que desmanteló el sistema de organización, investigación, extensionismo y financiamiento (Hernández-Martínez y Córdova Santamaría 2011; Pérez Akaki 2013). Con la efectividad del gobierno limitada y la falta de planeación y programas transexenales para el sector, los pequeños productores están sufriendo cada vez más de bajos ingresos (ganando75% por debajo del salario mínimo nacional), altos o muy altos niveles de marginación (73%), altos niveles de riesgo nutricional (81%) y fuentes alternas de ingreso limitadas (22.4%). Estas tendencias han generado un ciclo vicioso de descuido de los cultivos, problemas de baja productividad, de relevo generacional (con la edad promedio de los productores arriba de los 50 años) y el aumento de emigración hacia zonas urbanas. Como resultado, se ha experimentado una fuerte caída en la producción de café en México en las últimas décadas (cayendo del 4o al 11ro lugar en producción a nivel mundial) con rendimientos entre los más bajos de América Latina (5-7 quintales por hectárea). Aparte, hay evidencia de impactos adicionales del cambio climático en un sector ya muy lastimado.

Un nuevo estudio liderado por el Instituto de Ecología, A.C., y que cuenta con el apoyo de un grupo interdisciplinario de 10 centros de investigación en México, busca proyectar estas tendencias hasta 2045 y evaluar sus posibles impactos sobre la conservación de la biodiversidad y los servicios ambientales que proporcionan los paisajes cafetaleros en 11 regiones cafetaleras en los estados de Veracruz, Chiapas, Oaxaca y Puebla, los mayores productores de café en México. Este análisis es parte de un proyecto TEEB AgriFood que está evaluando los posibles impactos de diferentes políticas públicas del sector cafetalero en mantener varios capitales incluyendo el capital natural, elemento considerado clave en asegurar la sustentabilidad del sector en el futuro.

Los resultados de este estudio no son muy alentadores ya que predicen:

• Aumentos de hasta 43% en cultivos anuales (181 mil ha) que reemplazarán bosques y selvas (caída de 10.5% ó 149 mil ha), así como cafetales de sombra (caída de 32.4% ó 51 mil ha) en las regiones cafetaleras estudiadas.

• Efectos fuertes del cambio climático que podrían bajar los rendimientos de café entre 18 y 25% bajo escenarios de cambio climático moderados o extremos, respectivamente (Cuadro 1).

• Aumentos de hasta 54% en los flujos pico en ríos durante la época de lluvias y que podrían aumentar el riesgo de inundaciones cuenca abajo.

• Una reducción de 19% en la capacidad de los paisajes cafetaleros de regular los sedimentos, lo que resultará en más erosión de suelos y azolvamiento de cuerpos de agua adyacentes.

• Caídas de 28% en la regulación de fertilizantes que salen de zonas agrícolas resultando en más contaminación de estos mismos cuerpos de agua.

• Reducciones de hasta 9.3% en las reservas de carbono almacenadas en la vegetación y más emisiones de gases de efecto invernadero que contribuirán al cambio climático.

• La pérdida cada década de hasta 8 especies de abejas nativas importantes para la polinización de cultivos en las zonas cafetaleras.

Los resultados de este esfuerzo indican que urgen políticas públicas capaces de cambiar el rumbo del sector cafetalero de México. Dichas políticas deben fomentar estrategias de producción que balanceen mejoras en la producción (capital producido) con el capital natural, así como los capitales sociales y humanos ya que todos son importantes en asegurar mejoras en la sustentabilidad del sector cafetalero y los servicios que brinden a la sociedad en el largo plazo.

Cuadro 1.
Cuadro 1.

Cuadro 1. Cambios esperados en la precipitación (P), la temperatura (Temp), el rendimiento de café (Yield) y las pérdidas debidas a la roya (CLR), esperados en once regiones cafetaleras durante dos periodos: 1995-2020 y 2020-2039. Las predicciones para el periodo 2020-2039 están basadas en escenarios moderados (RCP 4.5) o extremos (RCP 8.5) de cambio climático.

Para leer más sobre este tema favor de ver:

Beer, J., Harvey, C.A., Ibrahim, M., Harmand, J.M., Somarriba Chávez, E. y Jiménez Otárola, F. 2003. Servicios ambientales de los sistemas agroforestales. Agroforestaría en las Américas 10: 80-87.

Hernández Martínez, G., y Córdova Santamaría, S. 2011. México, café y productores: historia de la cultura cafetalera que transformó nuestras regiones. Univ. Autónoma de Chapingo, México. 160 p. Xalapa, Veracruz.

Pérez Akaki, P. 2013. Los siglos XIX y XX en la cafeticultura nacional: de la bonanza a la crisis

del grano de oro mexicano. Revista de Historia 67: 159-199.

“La opinión es responsabilidad de los autores y no representa una postura institucional”

1.Instituto de Ecología, A.C. (INECOL)