Vulnerabilidad económica acecha a las mujeres mexicanas

(KARLA PONCE. EXCÉLSIOR)

El futuro financiero en México tiene un sesgo de género que compromete la vejez de millones de mujeres. Actualmente, sólo 35 de cada 100 mujeres en el país cuentan con una cuenta de ahorro para el retiro, una cifra que palidece frente a los 52 de cada 100 hombres que poseen este instrumento.

Esta brecha de 17 puntos porcentuales no es sólo una estadística; es el reflejo de una estructura laboral que empuja a la población femenina hacia la dependencia y la precariedad en su etapa no productiva.

De acuerdo con el análisis Diferencias en el ahorro, presentado por el Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección (CIMAD) de la IPADE Business School, en colaboración con Afore Sura, la desconexión de las mujeres con el sistema financiero formal es alarmante.

Mientras 61% de los hombres espera vivir de una pensión, 58% de las mujeres prevé que su sustento dependerá del apoyo familiar, y 71% confía en que los programas gubernamentales cubrirán sus necesidades.

“Estos datos evidencian que, para una proporción significativa de mujeres, el retiro no está asociado a independencia financiera, sino a redes de apoyo externas, lo que incrementa su vulnerabilidad económica”, destacó Yvette Mucharraz y Cano, directora del CIMAD-IPADE. Esta vulnerabilidad se gesta desde la base del mercado laboral.

El estudio, fundamentado en la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF 2024), revela que la participación económica es el primer gran filtro.

Mientras 86% de los hombres reporta tener una actividad remunerada, 61% de las mujeres se encuentra en esta condición.

Aun dentro del grupo de mujeres con ingresos, la penetración de instrumentos de ahorro es baja: sólo 49% utiliza algún mecanismo enfocado en el retiro, frente al 59% de sus contrapartes masculinas.

INFORMALIDAD Y CUIDADOS

El reporte Trabajo Decente en México 2005–2025 complementa este panorama sombrío. En 2025, la participación de las mujeres en edad productiva en el mercado laboral apenas alcanzó 44.2%, una cifra que contrasta drásticamente con el 73.1% de los hombres.

Además, cuando las mujeres logran insertarse en la economía, lo suelen hacer bajo condiciones de informalidad (29.5%) o en empleos que carecen de seguridad social (54.9%).

A esto se suma la “doble jornada”: aunque los hombres enfrentan jornadas laborales remuneradas más extensas, las tareas domésticas y de cuidados reducen drásticamente el tiempo de las mujeres.

“Al comparar el tiempo libre, los hombres tienen 11 horas libres por semana más que las mujeres”, alertó Mucharraz y Cano, subrayando que el tiempo dedicado al hogar es una barrera invisible pero infranqueable.